El incidente del pasado lunes 28 de noviembre, en el que un padre mató a su hija al confundirla con un ladrón, reavivó el debate sobre los pro y los contra de armarse.
El coronel Edgard Méndez, jefe de la División Registro Nacional de Armas del Ejército, dijo a El Observador que la cantidad de armas registradas en Uruguay “sigue siendo la misma” que se divulgó hace tres años: 600.000. Sin embargo, un importador de armas, quien prefirió mantener su nombre en reserva, situó la cifra de armas ilegales en la misma cantidad de las registradas.
La misma fuente consultada calculó que una de cada cuatro casas tiene un arma. Esa cifra en 2008 era de un arma cada 10 casas.
En cuanto a las armas que circulan en forma ilegal, Méndez señaló que “es imposible saberlo”. Lo mismo sucede con las armas que han sido robadas a la Policía: “Hasta el momento no hemos calculado esa cantidad porque la Policía no nos da esos datos. Como no lo denuncian, es imposible para nosotros saber el porcentaje”, indicó Méndez. Hace dos semanas, en un intento de fuga de cuatro reclusos del Comcar, se constató que los internos contaban con armas que habían sido robadas a la Policía y dos de ellas denunciadas como hurto en las seccionales 6ª y 16ª en los años 2009 y 2010.
Según datos del Observatorio de Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, de los homicidios registrados en Montevideo y Canelones en 2010, un 63% fueron perpetrados con un arma de fuego. Además, esos mismos departamentos y en igual período, 9,2% de los homicidios fueron cometidos por civiles contra delincuentes.
También los importadores de armasy dueños de armerías deben rendir cuentas a esa dependencia del Ejército. Mensualmente tienen que informar cuántas armas importaron, cuántas vendieron, y lo mismo respecto a las municiones. Si no lo hacen, pueden ser sancionadas.
El particular que quiera adquirir un arma, además de registrarla, debe tramitar su tenencia y así obtener el “Título de Habilitación para la Adquisición y Tenencia de Armas” (THATA). Ese trámite lo exige y expide el Ministerio del Interior, a través de todas las jefaturas departamentales y seccionales policiales del país.
El título obtenido tiene validez en todo el territorio nacional y se renueva cada cinco años. Sólo cuando se saca por primera vez se debe realizar obligatoriamente un “certificado de idoneidad para tenencia y empleo de armas”, que se consigue mediante la realización de un curso en un polígono de tiro privado.
Además del THATA, para el cual se requiere una serie de documentación (ver recuadro), un civil que quiera tener un arma debe sacar la “guía” de ésta, el título de propiedad, de 10 años de vigencia.
Dueños de estos locales e importadores aseguran que las exigencias formales para obtener la tenencia desestimulan la venta en armerías. Indicaron que muchas personas llegan diariamente a preguntar por armas ligeras pero, cuando se les da la información de los requisitos para la compra, se retiran. “Es mentira que sea fácil sacar un arma. Y ninguna armería vende armas de forma ilegal”, aseveró el dueño de uno de estos comercios.
En cambio, es fácil adquirirlas en el mercado negro, como la feria de Piedras Blancas, e incluso hay quienes piden a amigos o conocidos con permiso de tenencia, que les compren una en una armería.
Quienes no necesitan el título de tenencia son los militares -después de la jerarquía de sargento- policías -después de la jerarquía de cabo- y los legisladores, mientras dura su mandato, indicó Méndez.
Para algunas organizaciones y las autoridades del gobierno, sólo esas personas deben manipular armas y no los particulares. La Asociación de lucha contra el desarme civil desestima la tenencia y porte. En su página web figuran mensajes como “hoy murió un uruguayo por arma de fuego”, “un ladrón no duda en matar, tú sí” y “tenés un arma, tenés un problema. entrenate o entregala”. l