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La mayoría de los habitantes de Regensburg están complacidos por la idea de que su antiguo vecino Joseph Ratzinger sea el nuevo papa. La excepción es su hermano de 81 años.

"No me complace mucho", dijo Georg Ratzinger, sentado en su apartamento de Regensburg, contemplando la foto de Joseph con su vestimenta papal en la primera página de un periódico. "El público no ve la otra cara, es un trabajo duro".

Georg espera viajar a Roma para verlo próximamente, tal vez el sábado. "La vida familiar podría verse un poco reducida", dijo.

Georg, que está perdiendo la vista, no pudo ver a su hermano cuando apareció en la ventana de la Basílica de San Pedro el martes, pero le hablaron sobre su amplia sonrisa.

Georg Ratzinger brindó algunas ideas sobre lo que su hermano, a quien muchos consideran un teólogo rígido y distante, hará como papa. En primer lugar, es necesario descartar esa imagen y comprender que es una "persona modesta, sencilla y alegre.

Uno de esos aspectos, caro al corazón de su hermano, es el de los pobres, dijo Georg. Joseph Ratzinger pudo contemplar casos de pobreza extrema durante varios viajes a Sudamérica.

(AP)

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