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¿Cuál es la fuente del magnetismo hacia el perfil emprendedor? ¿Por qué se le dedican cada vez más espacios como esta columna? ¿Qué motiva a los autores locales, como Alexis Jano, dedicar obras enteras a historias de emprendedores? ¿Estamos ante el estereotipo de héroe para nuestra época?

Con pocos clics, es posible encontrar en las redes sociales un abanico de expresiones, muchas de ellas de cierta melosidad y tónica escatológica, sobre el emprendedor y el ecosistema que lo acompaña. Todo indica que es una actividad valorada por la autorealización que provoca y por la generación de valor en la sociedad.

Ser emprendedor es quizás una expresión de la evolución de un modelo productivo-social cuyas raíces se pueden rastrear en la revolución industrial, reconociendo algunos hitos en el camino, como la estima hacia el trabajo dependiente, marcado por la Revolución Rusa de 1917, o la valoración del trabajo a partir del capital en sí mismo, impulsada por la propagación de la ética protestante.
Desde una perspectiva histórica, es novedoso el reconocimiento de ser trabajador y mucho más de ser quien lidere el desarrollo del negocio propio. En la Grecia clásica, por ejemplo, Platón sostenía que las actividades productivas deformaban física y espiritualmente a quienes las practicaban. Además, estaba convencido que a partir de las actividades interesadas, como el comercio, sería imposible cultivar expresiones de la philia como la amistad. Por otra parte, a comienzos del siglo pasado, el libanés Gibran Jalil Gibran en su obra cumbre “El Profeta” advertía sobre las intenciones de los comerciantes. En el caso de nuestro país, previo a la década del 90, el emprendedor era un perfil extraño, silencioso, marginado de la opinión pública.

Definitivamente, cada época caracteriza a sus “héroes”, o sea, llena de contenido un recurso de patrimonio colectivo que representa el súmmum de la búsqueda de identidad, sentido de vida, receptora de estima social. Identificarse y seguir el camino del héroe, es entonces emprender con mayor certidumbre el proceso de autorealización.
En base a la propuesta psicológica analítica, esta dinámica vinculada con el proceso de individuación, necesita de un ego fortalecido y es atravesada por realidades arquetípicas, inevitables y transculturales. Un material interesante para profundizar en el tema es “El héroe de las mil caras” (1949) del norteamericano Joseph Campbell.

Hoy, el emprendedor puede estar remplazando a uno de los héroes previos regentes, el cual ciertamente influyó en los proyectos de vida e integró el imaginario colectivo de nuestros abuelos e incluso padres: el ser profesional universitario. No es casual la crisis de la educación formal superior o, al menos, que no se mantenga en el pedestal que supo estar. Parafraseando el título de la obra del dramaturgo oriental, “M´hijo El Emprendedor” podría mejor sintetizar en nuestro tiempo la tensión entre lo nuevo y lo viejo, el cambio paradigmático y el enfrentamiento generacional.

* Sergio Delgado es emprendedor. docente e Investigador en la Universidad Católica. Co-organizador de MontevideoValley & OpenCoffeeClub.

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