El grupo chiita Hezbollah retiró este sábado a sus milicianos de las calles de Beirut, después de un día frenético en el que el Ejército frenó las medidas del Gobierno libanés que habían motivado que la oposición tomase la capital.
El grupo chiita Hezbollah retiró este sábado a sus milicianos de las calles de Beirut, después de un día frenético en el que el Ejército frenó las medidas del Gobierno libanés que habían motivado que la oposición tomase la capital.
Además, el número de muertos no dejó de crecer a lo largo de todo el día, principalmente en el norte del Líbano, donde 12 personas fallecieron en una refriega en la ciudad de Halba entre seguidores de la Corriente de Futuro, de la mayoría anti-siria, y del Partido Nacional Social Sirio.
Lo que había comenzado siendo una jornada de relativa calma en el Líbano derivó en un vertiginoso "efecto dominó" a raíz del discurso a la nación del primer ministro, Fuad Siniora.
Poco después, el mando militar, encabezado por el general Michel Sleiman, emitió un comunicado en el que anunciaba que frenaba la aplicación de las resoluciones del Gobierno hasta haber investigado los hechos en profundidad.
La decisión del Ejército, aunque no por completo, parece satisfacer al líder de Hezbollah, Hasán Nasralá, que exigió al Gobierno que revocase las dos medidas para acabar con la rebelión.
Desde entonces, la oposición considera al Gobierno ilegítimo y exige la creación de un nuevo Ejecutivo de unidad nacional, algo a lo que la mayoría antisiria se opone.
"No aceptaremos el nombramiento de un nuevo presidente del país hasta que no se forme un nuevo gobierno de unidad nacional y se apruebe la reforme de la ley electoral", manifestó Jalil en una rueda de prensa.
Pese a todo, la perspectiva de recobrar la normalidad, aunque sólo sea por poder salir a la calle, devolvió el optimismo a algunos libaneses.
Otros interpretan lo sucedido como un triunfo del Ejército, que mantuvo su posición neutral hasta el final, pese a que muchos le reclamaban que actuase ante la violencia desatada en las calles.
"Hezbollah es consciente de que si esta situación hubiese perdurado, habría tenido problemas con el Ejército, que, a pesar de todo, es una gran institución", dijo.
(EFE)