Gobierno colombiano inicia con paramilitares nuevo proceso de paz con seis meses de prueba.
Gobierno colombiano inicia con paramilitares nuevo proceso de paz con seis meses de prueba.
Una cita histórica, un día memorable, que ha recordado a otros fallidos procesos de paz, anteriormente con las guerrillas de izquierda, que dejaron a la población colombiana con una sensación de frustración de sus esperanzas, de haber sido engañados una vez más.
"El círculo vicioso de la violencia recurrente en Colombia debe tener fin", declaró un solemne Mancuso, acusado, como los demás jefes "paras" (paramilitares) de delitos de lesa humanidad, de masacres incontables, y solicitado en extradición por Estados Unidos, para quien las AUC son terroristas, igual que para la Unión Europea (UE).
Los "paras", cuya fuerza se calcula entre 13.000 y 20.000 combatientes, adquirieron un compromiso con el Gobierno para desmovilizarse gradualmente hasta finales de 2005.
Pero entre los obstáculos se encuentra también la condición futura de los desmovilizados, en particular la de aquellos, como sus jefes, acusados de graves delitos que no pueden acogerse al indulto.
Un tema espinoso que ha levantado una enorme polémica en Colombia, en la que incluso la Iglesia Católica debe hacer malabarismos para encajar la justicia debida a las víctimas con el perdón y el futuro de la sociedad.
"Llegó la hora", "no nos dejen solos", pedían a la comunidad internacional, que seguramente seguirá el proceso con atención e interés, representada ayer por el delegado de la Organización de Estados Americanos (OEA), Sergio Caramagna.
Ese proceso, que entabló el anterior presidente, Andrés Pastrana, fracasó en febrero de 2002 después de más de tres años, por lo que Colombia observa con cierta duda, aunque con esperanza, el nuevo que comienza con las AUC.
(EFE)