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Llegar a un consenso para modificar el esquema de funcionamiento de las empresas públicas con el objetivo de mejorar su eficiencia encuentra diversos obstáculos, como la injerencia del sistema político, la definición de objetivos claros en su gestión y el respaldo del imaginario social, según transmitieron ayer tres expertos en el marco de una mesa redonda sobre Empresas del Estado y eficiencia que organizaron la Academia Nacional de Economía y el Consejo Asesor de Pharos. El intercambio de ideas tuvo como punto de partida una presentación del trabajo "Empresas del Estado y eficiencia" a cargo de Ignacio Munyo, Pablo Regent y Carlos Delpiazzo.

Para el exgerente general de UTE, Alejandro Perroni, es "imprescindible" el debate y la formación de masa crítica para iniciar "ya" un proceso de cambio en la gestión y los gobiernos corporativos de las empresas públicas. "El desempeño de nuestras empresas públicas ha sido malo. Es obvio que estamos en problemas", alertó.

El experto que hoy se desempeña como uno de los coordinadores Observatorio de Energía y Desarrollo Sustentable de Universidad Católica, considera que deben aplicarse "cambios profundos" si Uruguay aspira a llegar a ser un país desarrollado a futuro. Asimismo, se mostró "preocupado" porque el país se "está quedando solo" y estancado sin hacer los cambios necesarios en la institucionalidad del gobierno corporativo de los entes estatales y en la "separación de roles". Dijo que hay que trabajar en la designación de los puestos de dirección y las gerencias.

Perroni sugirió que se debe apostar a la "pérdida de discrecionalidad" de las empresas públicas. Dijo que si se usan las tarifas para controlar la inflación, eso debería quedar "explícito" en el Presupuesto quinquenal. "Es un punto complicado de abordar", reconoció. Por otro lado, consideró que se debería rever la participación del Estado en empresas como el pórtland, alcoholes y grappa. Además, indicó que una participación mínima del capital de las empresas en la Bolsa "ayudaría" a mejorar la transparencia. "Estos cambios van a llevar muchos años, pero debemos empezar ya", culminó Perroni.

Injerencia política y costos

A su turno el economista Carlos Steneri dijo que la gestión de las empresas públicas es un "viejo desvelo" que comenzó en la década de 1970. El experto apeló a una metáfora para describir el estado de las "tres grandes" (UTE, ANTEL y ANCAP): como un lubricante de "mala calidad" en el funcionamiento del motor de la economía que está "impidiendo en parte" una mejora de la productividad.

Por otro lado, el experto consideró que existe un tema de fondo que está "imbuido" en el imaginario social que es "cierto conformismo" con el funcionamiento de las empresas. "La reforma de las empresas públicas no está en el debate de ninguno de los partidos", apuntó. En ese sentido, indicó que predomina una "visión corporativa" de todo el sistema político. De hecho, recordó que los cargos de dirección se utilizan para políticos "frustrados" o como "trampolín" para una carrera futura. Steneri sugirió algunos cambios como impedir por cinco años que se ocupen cargos en directorios de entes a políticos con cargos electivos tras haber culminado su período o que se hayan candidateado durante el último quinquenio.

Finalmente, el economista Leandro Zipitría del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales dijo que el funcionamiento bajo la regulación a las que están sujetas las empresas públicas "tiene su costo", aunque dada la "institucionalidad" que las rige podrían "estar peor". Además, consideró que las mismas responden a "instrumentos de los partidos políticos. Por eso la caída de rentabilidad de los últimos años dejó de ser relevante", explicó.

Dijo que las empresa estatales pueden utilizarse como "catapultas" para "cualquier cosa" desde instrumentos para el desarrollo o entes recaudadores para el Estado
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