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Desde el lunes 16 de marzo la división de Tránsito de la Intendencia de Montevideo (IMM) apagó nueve semáforos de la rambla -entre Malvín y Pocitos- en el marco de un plan piloto para agilizar la circulación en las horas pico. En un principio, la comuna había informado que la medida sería hasta este viernes 20, pero Hugo Bosca, director de Tránsito de la IMM, confirmó a El Observador que se extenderá hasta la semana que viene y, posiblemente, a la siguiente, con distintos cambios.

Durante la semana que pasó, unos 35 inspectores de la IMM suplantaron a los semáforos y controlaron el flujo de los casi 5.000 vehículos diarios que pasan por los cruces con las calles Gallinal, Hipólito Yrigoyen, Arrascaeta, Solano López (ex Comercio), José Batlle y Ordoñez, Buxareo, Bv. España y Avenida Brasil. Según Bosca, el lunes hubo algunos embotellamientos pero no se repitieron durante el resto de la semana.

Las primeras conclusiones son positivas. “Mejoramos los tiempos. El promedio es de 40 km/h en algunas zonas y por momentos baja a 32 km/h”, dijo el jerarca, que agregó que no se planea apagar más cantidad de semáforos.
Este lunes permanecerán apagados y los inspectores controlarán el tránsito. El martes comienzan los cambios “lenta y ordenadamente”. La idea de la IMM es volver a prender los semáforos desde Gallinal a Solano López con las modificaciones resultantes de la prueba realizada, y que los inspectores se mantengan en cada cruce para que “vean qué pasa e intervenir si fuese necesario”, relató el director.

“Las baterías de semáforos van a empezar a funcionar progresivamente y quizás en 10 o 12 días más estará pronta toda la rambla, funcionando similar a lo que funciona con los inspectores”, contó Bosca. Los cambios que se van a aplicar serán en el tiempo de luz verde de cada semáforo “para que los conductores que lleguen a ellos no se encuentren siempre con la luz roja”. El cálculo para ello se hace por medio de GPS y será necesario coordinar las baterías y aumentar los tiempos de casi todas las unidades.

“Hoy los semáforos de la rambla tienen 1’45’’ de luz verde y en algunos lugares llega a dos minutos. Vamos a ir hacia tiempos más altos, de dos minutos y medio”, aseguró Bosca. El aumento no será en todos los cruces; en el caso de Hipólito Yrigoyen el tiempo se mantendrá en dos minutos debido a los cuatro carriles que tiene la calzada allí.
El jerarca aseguró que quien circula por la rambla entre las 7:30 y las 10:30 lo hace sin detenerse, más allá de que en algún tramo avance lento. “Los promedios de velocidad en la rambla eran muy inferiores a lo que se maneja hoy. Ahora podemos garantizar que un vehículo tiene un promedio de velocidad de entre 30 y 37 km/h. Antes podías ir a 50 km/h pero también estar 10 o 15 minutos parado en un semáforo”, agregó.


Bajando la velocidad
Aunque puede sonar contradictorio, la IMM planea reducir la velocidad en el tramo más rápido, desde el Arroyo Carrasco hasta Coimbra, para mejorar la fluidez en toda la rambla. Allí la calzada es más ancha que en el resto del recorrido y, según Bosca, “la gente va rápido para recuperar el tiempo que va a perder después”.Pero ese flujo de vehículos se aglomera en el semáforo de Gallinal, donde se angosta la rambla y se generan las primeras trancaderas de la mañana. Para regular ese fenómeno y fiscalizar los excesos de velocidad, la IMM va a colocar un radar a la altura del Hotel Casino Carrasco. La medida parece poco considerando el objetivo y los cinco kilómetros y medio que existen entre el límite departamental y la calle Coimbra, un trayecto donde la máxima es 60 km/h pero algunos conductores realizan a más de 100 km/h.

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