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La idea presentada por Hernán Regules, que fue premiada por el Banco Santander en su concurso Emprendedores Universitarios, busca facilitar la implantación de semillas de cultivos extensivos.

Según explicó el emprendedor en su presentación, es un momento crítico para los cultivos. “Actualmente la agricultura ganadera tiene el gran problema de la implantación y las variaciones climáticas. Es donde más dinero se pone y también se pierde”, expresó Regules.

El emprendimiento - que consiguió también una mención en la edición del 2009 de la competencia Emprendedores en la Mira del Programa Emprender - se encuentra en etapa de desarrollo del prototipo y aunque no está comprobado aún, se proyectan resultados muy auspiciosos para la ganadería local.

La idea, dijo Regules, es tratar de generar un ambiente amigable para la germinación de las semillas. El proyecto surgió a partir de su trabajo con tecnologías verdes, residuos orgánicos y agroindustriales y con el apoyo de instituciones de investigación como el Polo Tecnológico de Pando, la Fundación Ricaldoni de la Universidad de la República, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria (INIA).

“Entramos a hilar bien fino, con mucha precisión y rigurosidad científica en esta etapa, para que la semilla prospere incluso en condiciones adversas, como las que se viven hoy”, explicó el emprendedor. Aún les falta corroborar varios resultados, pero Regules indicó que van por buen camino.

“Los primeros resultados son alentadores. Es muy auspicioso para campos que han tenido problemas históricos para producir, como los del norte del país”, resaltó Regules.

Según evaluaciones del INIA, el impacto económico será muy favorable, ya que se estima que Uruguay podrá multiplicar por cuatro la producción de carne. “La idea es atacar primero los campos críticos, pero después esto va a servir para la soja, sorgo, maíz y el resto de la producción local. El INIA quiere empezar con estos campos por la importancia que tienen en Uruguay”, explicó Regules.

Mirada hacia afuera

El producto es exportable también a otros lugares que padecen problemas de baja productividad., como Argentina, Australia, Brasil y Estados Unidos. “Cuando presenté la idea en el INIA, me contactaron con un consultor de este tipo de problemas en Australia, y cuando se le planteó el proyecto dijo que nunca había escuchado algo así. Lo veía novedoso y prometedor”, contó Regules.

Próximos pasos

En febrero cerrarán una etapa de trabajo con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), de la que obtendrán resultados concretos para analizar “donde están parados”.

“El apoyo del premio que nos otorgó Santander significa un apalancamiento importantísimo, porque todo esto es a riesgo y no sabemos ni cuándo ni cómo vamos a recibir un retorno”, dijo Regules. Para el emprendedor, todas las instancias de apoyo son un “aliento positivo”, aún si no son económicos, porque estos momentos son “duros”.

Regules entiende que aún hay mucho por hacer en Uruguay. “Se habla de salir a exportar, porque sino no existís. Esto puede funcionar para la informática, pero en el agro está todo para hacer, así que primero ordenar la casa y después pensar en salir afuera”, dijo.

Antecedentes

Hernán Regules fundó con anterioridad la empresa Los Horneros, que se dedica a la gestión integral de residuos agroindustriales –de la cual surge la idea del implantador de semillas.
Regules tiene intención de generar una empresa paralela con su nueva invención, porque van a tratar temas “muy diferentes”. Los Horneros está generando también otras líneas de productos como los abonos y sustratos orgánicos. “Ahí es donde realmente estamos trabajando fuerte. Venimos funcionando bien y desde el año pasado consolidamos un crecimiento importante y queremos seguir”, explicó.

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