Imprentas perderán un tercio de su negocio por factura electrónica
Estudio encargado por la gremial del sector estima que se suprimirán hasta 1.800 empleos
La implementación del sistema de factura electrónica en Uruguay afectará de forma significativa las ventas del sector gráfico, haciendo que se pierda entre 30% y 42% del volumen de negocios, según una evaluación realizada por la gremial. De acuerdo a estos datos, el perjuicio será más marcado en el interior del país, en donde la impresión de facturas representa alrededor del 90% de las ventas de las imprentas.
Un estudio de impacto realizado por la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) a solicitud de la Asociación de Industriales Gráficos del Uruguay (AIGU), al que accedió El Observador, establece que la implementación del e-ticket dejará sin empleo en cuatro años a entre el 23% y el 32% de trabajadores de la industria, lo que significa entre 1.150 y 1.800 personas. La evaluación determina además que 500 gráficos quedarán desempleados en los próximos dos años.
Uruguay tiene unas 720 imprentas que ocupan entre 5.000 y 6.000 personas. La mayoría son pequeñas y medianas empresas (544), que representan el 75,5% del total del sector con una media de trabajadores inferior a cinco personas. Si se consideran las firmas que emplean a menos de 10 personas, el guarismo asciende a 88,5% (638 firmas) del sector, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) citados por el informe.
El personal de la industria gráfica, que se caracteriza por ser especializado y de mediana edad, percibe una media salarial de US$ 16.800 al año.
El perjuicio de la factura electrónica sobre el sector se suma además al daño causado por las restricciones a las exportaciones que aplica el gobierno argentino. De acuerdo al estudio, el 51,9% de las exportaciones gráficas tienen como destino el mercado del país vecino (ver recuadro).
E-ticket
La implementación del nuevo sistema de facturación, que busca eliminar el papel en las operaciones y establecer un registro en tiempo real de las transacciones económicas entre los contribuyentes y la Dirección General Impositiva (DGI), afectará seriamente las ventas del 62% del total de las imprentas.
La dependencia comercial de las empresas con menos de 20 empleados de la impresión de facturas es aun superior, y se estima que 92% de ellas se verán afectadas con una caída de las ventas que alcanzará el 42%, una vez que el sistema sea implementado completamente.
Leonel Velázquez, presidente de AIGU, comentó a El Observador que el sector se verá “enormemente” perjudicado. “Se había equipado con maquinaria en los últimos años para trabajar a buen nivel, incluyendo la exportación, que está trancada”, argumentó.
Velásquez agregó que “hay muchas empresas que van a cerrar, y mucha gente se va a quedar en la calle. La repercusión en los próximos meses va a ser importante”.
El informe de la gremial además destaca que la situación se configura en el momento en que internet ya ha ganado parte del mercado, sobre todo los segmentos de folletería, revistas y volantes, que en gran medida han dejado de imprimirse. Además, el estudio percibe que la desaceleración de la economía local contribuye a la contracción del mercado para los gráficos, debido a que los sectores que se mantienen dinámicos no son grandes demandantes de impresiones.
La segmentación implica además que exista maquinaria específica para determinados productos. Incluso, existen imprentas que trabajan con equipamiento que únicamente imprime facturas, y la mano de obra que emplean no es versátil para permitir la reorientación hacia otras áreas de trabajo. A eso se le suma la imposibilidad de exportar, debido a que Argentina –principal mercado exterior– no permite la entrada de productos, y a que otros países, también a causa de las facturas electrónicas, han bloqueado la entrada de impresos importados.
Batacazo
Fabio es propietario de una imprenta chica de Montevideo. Reconoció que al día de hoy no ha sentido el impacto de la factura electrónica, pero espera “el batacazo”. Dice que el 70% de sus ventas provienen de imprimir facturas y que sin estas no vive. Comentó que desde hace tiempo está buscando otras opciones porque ya notó el impacto negativo de “lo digital” en su negocio.
Por su parte, Tomás Domínguez, ex presidente de AIGU y propietario de Prontográfica, una imprenta de ocho empleados, explicó que, para ellos, “las facturas son fundamentales”, ya que actúan como un “colchón” en el balance mensual. “Mientras que todo lo demás es riesgo, las facturas de alguna manera son un ingreso más seguro”. Estuvo de acuerdo con que en el sector hay un “aire de inseguridad” y comentó de casos de imprentas que tienen en las facturas el 90% de los ingresos.
Velásquez, actual presidente de la AIGU, remarcó que la situación no ha caído bien. “Hemos recurrido a la DGI, al Ministerio de Industria, al de Trabajo, y todavía nos quedan algunas gestiones a través de las distintas comisiones de las cámaras de Senadores y Diputados. Se nos había prometido formar una mesa de trabajo para estudiar el tema, cosa que no se ha podido concretar”.
La gremial de empresas gráficas propone la creación de una mesa de trabajo, y pidió apoyo gubernamental vía impositiva, planes para la reconversión de trabajadores, la apertura de nuevos mercados, seguros de desempleo extendidos, mantenimiento de actuales elementos de control fiscal (el pie de imprenta) y evitar comprar impresos del exterior.
Efecto UNoticias
El cierre del diario UNoticias es visto por la AIGU como otra amenaza. Según afirman, la Impresora Polo –propietaria del diario– se dedicará “de lleno” a imprimir con precios difíciles de batir y una capacidad relevante para el mercado.
Trabas argentinas
Argentina bloquea en este momento el ingreso de 2 millones de libros mensuales impresos en Uruguay y además prohíbe importar productos impresos que tengan más de 0,06 g de plomo cada 100 gramos de papel.
Caso internacional
En México, 10 meses después de la implementación del e-ticket, cerraron 3.000 imprentas, con lo que 100 mil personas quedaron desempleadas. En España, durante 2009, se perdieron 10 mil puestos de trabajo por el mismo motivo.