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Fundada en 1843 por un inmigrante catalán, Carrau & Cía todavía permanece dentro de la órbita familiar. Su gerente general, Ernesto Carrau, dirige la empresa junto con su hermana Matilde y su primo Agustín Carrau. Afirma que es una gran satisfacción continuar con el emprendimiento familiar, aunque también es una obligación desarrollar la empresa para poder traspasarla a las futuras generaciones. Por otro lado, sostiene que no es más contador, sino que ahora su profesión son los negocios.

¿Cómo se involucró en la empresa?
Diría que uno se va preparando desde pequeño para ingresar en la empresa familiar. Ya a los 15 o 16 años mi padre nos traía a mis hermanos y a mí para hacer algunas actividades puntuales como ensobrar cartas para los clientes.

¿Nunca se planteó no trabajar en Carrau & Cía?
Hubo momentos en los que uno se planteó otros caminos. Pero es un tema de vocación. Me encanta hacer negocios y esta empresa me da la posibilidad de hacerlos. Yo siempre tuve la vocación para trabajar aquí. Muchos años tuve clientes agropecuarios en un estudio personal. Trabajaba los fines de semana y fuera de hora. Pero con el paso de los años lo fui dejando. Aquí siempre trabajé muy a gusto.

¿Cómo es la relación de la familia dentro de la empresa?
Nuestra empresa fue fundada en 1843. A lo largo del tiempo ha habido toda clase de situaciones de trabajo. Han coexistido en la empresa padres, hijos y nietos, hijos y primos, tíos y sobrinos, entre otros.
Los tres directivos actuales nos complementamos de forma excelente. Yo soy contador, mi hermana es abogada y mi primo es muy comercial. Entonces trabajamos muy bien. Y cuando el equipo se conforma y la gente se relaciona de buena manera, el producto final es mucho mejor.
Igualmente hemos vivido momentos de dificultad. Por suerte actualmente, y luego de una reestructura, pasamos por un muy buen momento de relación familiar.

Carrau & Cía trabaja con un abanico amplio de productos ¿Cómo los coordina?
Tenemos cinco unidades de negocio. Una de alimentos donde esta la yerba Sara, el Té President y los edulcorantes. Otra de bebidas alcohólicas, otra de productos de limpieza y una unidad de lubricantes. Por último tenemos una unidad de logística. Carrau & Cía cuenta con algunas fabricas propias. Tenemos una licorería que hace nuestras bebidas, una fabrica de productos de limpieza y otra de pinturas.

¿Tuvo que reestructurar o repensar la empresa?
La principal impronta que yo le di a la empresa fue la creación de cinco unidades de negocio. Y eso fue un cambio muy importante ya que cada unidad tiene un gerente general, su equipo de marketing y su interacción con los proveedores y clientes.
Ahora la empresa está mucho más focalizada en cada producto que ofrecemos, y mejoramos significativamente la relación con los clientes y proveedores.
Actualmente estamos desarrollando el sector de logística de Carrau & Cía. Somos una empresa distribuidora de marcas propias y de terceros. Además de distribuir nuestras marcas, trabajamos con Nestlé, Diageo y Laboratorios Bioxere, entre otros.

Carrau & Cía siempre estuvo vinculada al mercado internacional con exportaciones e importaciones. ¿Cómo es la situación actual con respecto al mercado internacional?
Es sumamente positiva. Con algunos proveedores tenemos relaciones de décadas. Por ejemplo con Reckitt Benckiser estamos vinculados desde 1928. Y ha tenido distintas formas. Fuimos importadores, luego pusieron su fábrica en Uruguay y nosotros éramos sus distribuidores. Más tarde nos pidieron que la administráramos y por último tomaron la decisión de venderla. Nosotros la compramos y pasamos a ser fabricantes de sus productos pagando un royaltie. Y en el 2006, después de 20 años produciendo sus productos, nos pidieron que volvamos a importar. Ahora esa fábrica produce productos de limpieza con otro nombre.
Lo mismo sucede con los lubricantes Castrol. Comenzamos a importar en 1969. Hoy pertenece a British Petrolium. Nosotros hemos logrado mantenerlos a pesar de los cambios que hubo en sus directivas.
Tenemos algunos productos producidos por nosotros y otros importados. A partir de los 80, cuando la economía se hizo más abierta, nosotros evolucionamos hacia la importación. Te diría que en los últimos años con más énfasis. No hay que olvidar que Uruguay se ha convertido en un país de servicios, de importación y no tan industrial. Nuestro negocio va acompañando el devenir del país. Si yo dijera quiero ser industrial y me empecino en elaborar el producto pero el consumidor prefiere el importado entonces me fundo. Uno tiene que estar atento y adaptar el negocio a eso. Reconvertirse, reemprender, reiniciar, cambiar, son palabras que tienen que formar parte del léxico del día a día.

¿Cuán importante es ser emprendedor dentro de una empresa?
Para los que nos gustan los negocios, ser emprendedor es como la sangre de la empresa. Las empresas tienen vocación de crecimiento. Una empresa que quiere estar quieta en realidad retrocede.
Por otra parte un país sin emprendedores es un país sin gente que empuje la industria, el comercio y el agro. Es un país estancado. Yo estoy convencido de que los países se desarrollan por el impulso de la actividad privada. El Estado la complementa e interviene donde es ineficiente.

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