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Claudia Sánchez lidera la empresa CITA desde los 24 años, cuando a pedido de su padre, Julio Sánchez Padilla, asumió la responsabilidad de dirigir a una de las principales empresas de transporte colectivo del país. El gran desafío de Claudia fue lograr forjar su propia trayectoria en un sector muy masculino tratando de despegarse de la imagen de su padre, un camino que no fue fácil pero que a base de trabajo la llevó a dejar su impronta personal.

¿Cómo se produjo su designación al frente de la empresa?
Por el año 86 papá me llamó y me pidió que formara parte del directorio, ya que en aquel momento había otros socios que generaban situaciones y para él era importante dejarme su lugar. Yo ya trabajaba en la compañía, por lo cual conocía el funcionamiento. No fue sencillo, ya que en ese momento no estaba instalado que las mujeres lideraran proyectos y empresas tan importantes, sumado a que era una empresa de transporte, que es vista muy machista por la estructura. Esto generó cambios muy interesantes. Un integrante del directorio siempre me decía que le daba una impronta muy especial el hecho deque hubiera una mujer integrando el directorio, ya que a ellos les generaba tener otro tipo de relacionamiento.

¿Cómo fue asumir el cargo siendo la hija de Julio Sánchez Padilla?
Lo primero fue hacerlo con humildad, sabiendo que tenía que aprender una cantidad de cosas, aprovechando las oportunidades. La transformación no fue fácil porque muchas de las personas de las que yo dependía pasaron a ser mis subordinados: me costó más ubicarlos a ellos que ubicarme yo y fundamentalmente por la juventud, porque a la gente joven se la subestima. Cuando uno tiene referentes tan fuertes, como papá, hace que la gente piense que uno es el clon y tuve que marcar mi impronta y lograr el respeto que no se impone, sino que lo genera uno.

¿Hay una forma de liderazgo femenino?
No. Pero creo que sí lo que tal vez pone de impronta la mujer es la sensibilidad. También una practicidad mucho más grande. Somos más ejecutivas, aunque dicen que conversamos mucho, pero a la hora de ponernos a trabajar en negocios somos más ejecutivas que muchos grupos de hombres. No generalizo, no es mejor, ni peor, pero diferente.

¿Cómo concilió el trabajo con la familia? ¿Tiene ventajas ser la dueña?
Al contrario, porque cuando uno dirige tiene que dar el ejemplo en la empresa y en la familia. No fue fácil, pero yo lo elegí, tuve a mis hijos cuando quise. Todo lo logré gracias a mi compañero, que trabaja en la empresa, que se bancó muchas situaciones, ya que no es fácil estar al lado de una mujer empresaria. Hay que buscar puntos de equilibrio; uno de ellos fue no llevar a casa más dramas de los que había que llevar, y sin que mis hijos vivieran en la estratósfera pero sin dramatizar como forma de que supieran determinadas situaciones. Un colega me preguntó cómo hacía para estar en una reunión en el medio de un gran lío y que me llamaran mis hijos y me cambiara la voz.

¿Cuáles son los mayores desafíos del transporte colectivo?
Llegamos a una meseta de cantidad de gente transportada y tenemos que ver cómo logramos mantenernos con todas las inversiones que tiene que hacer el transporte constantemente en el plan de renovación de flotas. El termómetro de la actividad es la economía del país. Cuando la economía varía la afecta directamente. Si hay desempleo lo primero que se resiente es el boleto; es muy importante mantener las ecuaciones para que la actividad y el punto de equilibrio se mantengan.

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