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Las manifestaciones se multiplicaban el miércoles en Indonesia tras el anuncio de un alza de 30% del precio de los carburantes la semana pasada, provocada por una reducción de subsidios públicos que afecta sobre todo a los más pobres.

El mismo día, el mandatario defendió su decisión de reducir los subsidios a la gasolina, necesaria para aligerar el presupuesto, al estimar que se trata de "la solución más responsable para salvar nuestra economía y proteger a nuestro pueblo".

Al menos dos manifestantes fueron detenidos el martes cuando una treintena de ellos tiraban piedras contra la policía durante una manifestación en la Universidad de Makassar, en la provincia de Sulawesi del Sur.

En Surabaya, la segunda ciudad del país, cientos de estudiantes y pescadores bloquearon una autopista e interceptaron un camión que transportaba queroseno, según el sitio de informaciones Detikcom.

Además, un grupo de abogados presentó ante la justicia una acción colectiva contra el presidente "en nombre del pueblo" para obtener millones de dólares a fin de compensar el alza del carburante.

Los hogares más pobres también son golpeados por la fuerte alza reciente del precio de los productos alimenticios, sobre todo el arroz.

Antes del alza de 33,33%, un litro de gasolina subsidiada se compraba a sólo 4.500 rupias (medio dólar), aunque el Estado es un importador neto de petróleo. El Estado cubría la diferencia entre las cotizaciones del barril y el precio en las gasolineras. El litro de gasolina subsidiada cuesta ahora 6.000 rupias.

Según el Banco Mundial, el presupuesto de subsidios en Indonesia supera la suma de los presupuestos de educación, salud e infraestructuras.

Los precios del petróleo se han multiplicado por seis en seis años, pasando de 20 dólares a comienzos de 2002 en Nueva York, a un récord histórico de 135 dólares el jueves pasado.

(AFP)

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