La inflación volvió a acelerarse en julio en la Eurozona, estableciendo un nuevo récord de 4,1% interanual, una situación cada vez más inquietante en medio de señales de una clara desaceleración económica en el espacio de la moneda única.
La inflación volvió a acelerarse en julio en la Eurozona, estableciendo un nuevo récord de 4,1% interanual, una situación cada vez más inquietante en medio de señales de una clara desaceleración económica en el espacio de la moneda única.
Esta cifra de 4,1% para julio, inédita desde la creación de la zona euro en 1999, es levemente inferior a la que anticipaban analistas consultados por Dow Jones Newswires, que apostaba a una inflación de 4,2%.
Este nuevo aumento es aún más inquietante en momentos en que se multiplican las señales de una clara desaceleración económica en la zona euro, que parecía resistir mejor que Estados Unidos a las turbulencias en los mercados financieros y los efectos secundarios del euro fuerte y la apreciación de las materias primas.
El último de ellos ha sido el de confianza económica, que resume la opinión de los empresarios y los consumidores, y que sufrió en julio su retroceso mensual más pronunciado desde los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y cayó a su nivel más bajo desde 2003.
Bélgica es el único país de la Eurozona en haber publicado una estimación de su crecimiento en el segundo trimestre, para el cual espera una desaceleración a 0,3% del PIB (Producto Interior Bruto), tras el 0,5% de los primeros tres meses del año.
En tanto, el índice de desempleo en la Eurozona alcanzó el 7,3% en junio, la misma cifra que el mes precedente, según datos también publicados el jueves por la oficina europea de estadísticas Eurostat.
Eurostat revisó al alza su anterior estimación para mayo, para el que había establecido un índice de 7,2% por sexto mes consecutivo, es decir el nivel más bajo desde la creación de las estadísticas del espacio de la moneda única.
(AFP)