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A poco de que se cumpla un año del conflicto que durante 50 días expuso a gazatíes e israelíes a los misiles enemigos, la comisión investigadora de la ONU que analizó el caso divulgó su informe de la guerra. Concluyó que las dos partes violaron leyes internacionales de derechos humanos y que "estas violaciones pueden ser consideradas crímenes de guerra". Israel, el más criticado en el documento, reaccionó con acusaciones.

El conflicto de Gaza comenzó el 8 de julio de 2014 y finalizó 51 días después, el 26 de agosto. Para esa fecha habían fallecido 2.251 palestinos (1.462 de ellos civiles y 551 niños) y 73 israelíes, de los que 67 eran militares. Miles de heridos, mutilados y una zona entera destruida, en la que fue la tercera gran ofensiva de Israel sobre la zona palestina desde 2007.

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Ayer la comisión independiente de ONU que investigó el conflicto divulgó su informe de 183 páginas. Recopiló datos "que apuntan a serias violaciones de la ley humanitaria internacional y de la ley internacional de derechos humanos, tanto por parte de Israel como de los grupos palestinos armados". En algunos casos, "estas violaciones pueden ser consideradas crímenes de guerra", asegura el texto.

En los casi dos meses que duró el enfrentamiento, la ONU detectó tres particularidades respecto a instancias anteriores: que Israel atacó edificios residenciales y fallecieron familias enteras, que las operaciones terrestres del ejército arrasaron con barrios y que aumentó la cantidad de cohetes y morteros lanzados desde Gaza hacia Israel.

Con respecto a los grupos armados palestinos, la comisión denunció la "naturaleza indiscriminada de los proyectiles lanzados contra Israel y que tenían como objetivo atacar a los civiles, lo que viola la ley humanitaria internacional y puede constituir crímenes de guerra".

Asimismo, el organismo denunció las ejecuciones extrajudiciales de los llamados "colaboracionistas", algo que también podría constituir crímenes de guerra.

Pero mayores fueron los cuestionamientos hacia Israel, que lanzó su ofensiva como respuesta a los cohetes que desde hacía una semana lanzaban los islamistas hacia su territorio.

"El hecho de que Israel no revisó sus prácticas de bombardear las áreas residenciales, a pesar de que eran obvios los efectos en los civiles, hace cuestionarse sobre si esto era parte de una política aprobada, al menos tácitamente, al más alto nivel del gobierno", explicitó el texto.

Ayer en conferencia de prensa la presidenta de la comisión, la estadounidense Mary McGowan Davis, indicó que esta práctica era un "patrón" y que no se hizo nada para evitarlo.

Igualmente fue criticada la actitud de las fuerzas del orden en la otra zona palestina, Cisjordania, donde se usó munición real para dispersar manifestaciones. Entre junio y agosto de 2014 hubo en estas circunstancias 27 palestinos muertos y unos 3.020 heridos.

Gaza destrucción
undefined Gaza después de la guerra de mediados de 2014.
Gaza después de la guerra de mediados de 2014.

Festejos y críticas

Luego de detallar las consecuencias del horror, la comisión de la ONU hizo sugerencias a las partes. La principal es que ambas obliguen a los culpables a asumir responsabilidades por sus actos. Los palestinos se mostraron más dispuestos que los israelíes.

Saeb Erekat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y miembro del equipo negociador de la paz con Israel, declaró ayer que las autoridades de su bloque "revisarán los hallazgos y recomendaciones de la comisión con la mayor consideración".

Hamas, el brazo armado en Gaza que protagonizó el conflicto, se alegró por el informe y le dio "la bienvenida", pues consideró que constituye una "condena franca" a Israel.

El portavoz Abú Zuhri propuso dar un paso más y hacer comparecer a los responsables israelíes ante la Corte Penal Internacional y otros tribunales internacionales. Aprovechó la oportunidad para pedir el fin de la ocupación y el bloqueo al territorio por parte de Israel.

Pero el islamista no hizo ninguna mención a las acusaciones que el informe realiza sobre su grupo.

De su lado, Israel aseguró que "estudiará" el texto, pero adelantó que la investigación estuvo motivada "políticamente".

Luego el primer ministro Benjamín Netanyahu fue explícito y calificó el texto de "sesgado", al tiempo que acusó al organismo de "hacer de todo menos proteger los derechos humanos".

Usó la técnica del ataque y la defensa. Primero, criticó que Naciones Unidas sea más negativo hacia su nación que frente a Irán, Siria y Corea del Norte juntos. Y luego argumentó que era necesario custodiar la seguridad ante los embates de los islamistas. "Israel no comete crímenes de guerra. Se defiende de una organización terrorista asesina que llama a su destrucción y que ha perpetrado muchos crímenes de guerra", indicó.

Netanyahu insistió en que "cualquier país que quiera vivir habría actuado de esta forma. Pero la comisión espera que un país, cuyos ciudadanos han sido atacados por miles de misiles, se quede sentado sin hacer nada. No nos quedaremos sentados y no nos hemos quedado sentados".

Hacia el final de su comparecencia, incluso prometió que su país seguirá tomando medidas "fuertes contra todos los que traten de atacar" a sus ciudadanos, siempre "de acuerdo a la ley internacional".

Las principales pérdidas materiales


Infraestructura.
En Gaza se destruyeron 18.000 viviendas y casi se devastó completamente la red de agua, saneamiento y electricidad. El déficit eléctrico en el enclave es de 65 %, con períodos de hasta 18 horas sin luz en algunas zonas. Se destruyeron 73 centros de salud, así como el 30 % de las escuelas y el 50 % de las guarderías.

Pobreza. Ahora el 39 % de la población de Gaza vive bajo la línea de pobreza y el desempleo aumentó 11 %, a 43 %. Las ganancias por agricultura cayeron 31 % respecto a 2013.

Seguridad. En Gaza quedan 7.000 bombas, proyectiles y minas sin explotar que ponen en peligro a toda la población.

En Israel las pérdidas se miden a gran escala. No se ganaron US$ 903 mil millones (cerca del 0,3 % del PIB de Israel) por los rubros turismo y manufactura. Además, se darán unos US$ 25 millones a los que pidieron indemnización por daños edilicios, lo que incluye residencias y escuelas. El daño indirecto se estima en US$ 440 mil millones.

El informe fue lo más imparcial que se pudo pero contó con una dificultad: Israel no permitió el ingreso de observadores a Gaza, así que se basaron entrevistas y testimonios escritos.
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