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Este jueves el gobierno licitó letras de regulación monetaria por $ 600 millones en lo que habría sido una operación más de no ser porque buena parte fue a parar a manos de un solo comprador. Un cliente del exterior llamó a su banco en la plaza local y le ordenó comprar varios millones en instrumentos de corto plazo en moneda uruguaya. Para realizar la operación, el banco debió deshacerse de dólares y eso llevó a una caída del tipo de cambio.

En las últimas cuatro operativas el dólar operó a la baja. Y no solo eso, lo hizo contrario a la evolución de las principales monedas de referencia. Desde el viernes, acumula una caída de 1,35% hasta $ 21,737 –con una baja de 0,35% en el último día– , con una importante presión vendedora por parte de los bancos.

En la noche del miércoles, las autoridades de Brasil volvieron a recortar 50 puntos básicos la tasa de política monetaria y la llevaron a su nivel histórico más bajo, de 8%. Para el Banco Central ese diferencial constituye una preocupación porque alienta a los capitales extranjeros a salirse del gigante del norte y cruzar la frontera.

Con un mercado tan chico como el uruguayo “no se necesita una avalancha de capitales para que genere un desafío de política macroeconómica”, dijo el presidente de la autoridad monetaria, Mario Bergara, el miércoles a la mañana en un desayuno de trabajo de la Cámara Española.

Los operadores privados ven margen para que el dólar siga bajando, pero señalan que el ingreso de capitales debido al diferencial de tasas con Brasil no va a generar grandes flujos de capitales. Eso se debe a que las condiciones del mercado uruguayo no son atractivas para los grandes fondos de inversión, que buscan liquidez y profundidad para sus activos.

Según dijo a El Observador el analista financiero Andrés Escardó, “el mercado doméstico no tiene mucho que ofrecerle a los grandes inversores”. La deuda emitida dentro del país se compone básicamente por letras de regulación monetaria y notas tanto del BCU como del Tesoro. “La cantidad de inversores especulativos que vengan bajo esas condiciones, va a ser contada con los dedos”, expresó.

En la misma línea, el analista Gustavo Aldasoro, de Rospide Sociedad de Bolsa, sostuvo que “aún no se ha dado una brecha tan importante –entre las tasas de interés de Brasil y Uruguay– para que inversores grandes evalúen migrar el dinero hacia este lado”.

Los principales responsables de las mesas de operaciones de algunos bancos relevantes opinaron en la misma dirección, pero se rehusaron a ser identificados: los capitales no van a llegar en grandes cantidades, pero sí van a verse operaciones aisladas como la de ayer en las próximas semanas, que empujen levemente a la baja el tipo de cambio.

“Hay espacio para que siga cayendo”, aseguró el analista financiero a cargo de la compra y venta de divisas en una institución de plaza. “El recorte de tasas en Brasil le da un impulso adicional a esa baja, pero ya se veía un cambio de actitud de los grandes operadores en los últimos días”, expresó.

Pero no solo los títulos uruguayos en el mercado local son codiciados por los inversores, también los bonos globales en dólares se están apreciando fuertemente.

Según Aldasoro, “para determinado perfil de inversor, las series 2036 y 2022 han tomado carácter de refugio”. El índice Bvmbg de la Bolsa de Valores de Montevideo, que releva el precio de los bonos uruguayos que cotizan en dólares en el mercado internacional, acumula siete semanas consecutivas al alza. Desde el 28 de febrero, el incremento fue de 6,65%.

El temor de los inversores ante la crisis europea y su necesidad de mantener sus rendimientos, les lleva a colocarse en deuda uruguaya, que posee un flamante grado inversor.
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