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A pesar del cambio horario, el sol ya estaba fuerte cuando el presidente José Mujica descendió el viernes pasado del auto oficial en la estación experimental Wilson Ferreira Aldunate, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Las Brujas, Canelones.

El primer mandatario fue el invitado de lujo que tuvo la actividad INIAcerca, innovando junto a la agricultura familiar. En una gran carpa blanca se realizó la apertura del encuentro que duró dos días, con discursos de las autoridades y los organizadores.

De alguna manera, el mensaje del presidente Mujica sintetizó todos los esfuerzos hacia la agricultura familiar, un sector clave en el campo uruguayo: una encendida defensa del Instituto Nacional de Colonización (INC) como forma de que los pequeños y medianos productores accedan a la tierra.

“Es el grado de reforma agraria que se debe tener con respecto a la tierra” en el país, dijo Mujica, quien recordó “a los uruguayos que el núcleo más grande de productores familiares está desparramado en las soledades de piedra del interior del país y son los pequeños ganaderos. Y hay que quebrar una lanza por ellos”.

“En lugar de andar inventando la rueda y el agujero del mate, tenemos que aprender de la historia nacional y de lo que discutieron nuestros antepasados”, dijo Mujica, y remarcó, en alusión al INC, “el valor que tiene esta formidable herramienta que asegure tierra para las generaciones que tengan vocación familiar para explotarla”.

El presidente advirtió que “nuestros hijos tomarán el rumbo que quieran y no necesariamente tienen la obligación de seguir el camino que hemos trazado. Nos duele, pero hay que resignarse. Eso les pasa a todos los productores familiares en este país”.

Cuando el presidente terminó la oratoria de unos pocos minutos y le tocó el turno a Zulma Gabard, la directora de la Granja le regaló a Mujica un ejemplar recién publicado de la Guía de buenas prácticas agrícolas para la producción de frutas y hortalizas frescas en Uruguay.

Mujica se desenchufó del resto de los discursos y, como un niño, comenzó a ojear el libro. Afuera de la carpa, en los jardines de la estación experimental se desplegó una muestra de productos, investigación e innovaciones de la agricultura familiar, desde tejidos hasta la cría de ovejas para producir lana ultrafina. Desde los dulces y licores de las mujeres rurales hasta la producción de hierbas aromáticas.

De acuerdo al censo agropecuario de 2011, Uruguay cuenta con 44.781 explotaciones agropecuarias de un extensión igual o mayor a una hectárea. El 60% de ellas es conducido por agricultores familiares en 15% del área fértil.

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