Muchos ya hicieron sus valijas y se fueron de Punta del Este, otros las aprontan para llegar. El arranque de la segunda quincena de enero marca el final de las vacaciones para muchos turistas y el comienzo del descanso para otros.
Si bien en la mayoría de los sectores todavía no se tienen datos pormenorizados sobre los resultados de la primera parte de la temporada, existe coincidencia en que la actividad ha sido algo menor en comparación a la registrada en años anteriores. El pálpito de los operadores también se ve reflejado en la calle cuando se habla con kiosqueros, cuidacoches y otros trabajadores de distintos sectores.
Las dificultades que se dieron en los últimos días de diciembre –así como los fines de semana– para transitar por distintos puntos de la península ya no existen y la demora para trasladarse de un lado o cruzar una rotonda es casi una excepción reservada para el de fin de semana.
El panorama no es distinto en la zona de La Barra y Manantiales donde es fácil observar menos movimiento que lo ocurrido hasta el 10 de enero. No falta lugar para estacionar, no hay embotellamientos de vehículos y en varios de los locales gastronómicos la mayoría de las mesas están vacías durante buena parte de la jornada los días entre semana.
Ya con el recambio en puerta los operadores son cautelosos de lo que pueda pasar, aunque saben que como es tradicional es de esperar que haya una merma en la cantidad de visitantes, principalmente de cara a la última semana del mes y la primera de febrero.
“Generalmente la segunda quincena tiene una caída sustancial. En años anteriores hemos hablado de hasta un 40% menos de turistas que en la primera”, dijo a El Observador, el presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Punta del Este (Adipe), Omar Milar.
La concreción de alquileres en lo que va del verano se redujo de forma significativa y en el sector se habla de una caída de 40%. La gremial comenzó ayer a procesar los primeros datos de una encuesta que lleva adelante con sus 80 asociados y que alrededor de 25 ya respondieron.
De acuerdo a la consulta, 96% informó que tuvo menos cantidad de alquileres esta temporada en comparación con la anterior. En relación a los precios manejados el 70% de los que respondieron afirman que las operaciones se realizaron por montos más bajos que el verano anterior.
La baja en la demanda que se aprecia este año determina que haya propietarios que acepten aplicar descuentos para asegurar el alquiler de sus inmuebles y que en promedio han sido de entre 10 y 15%. “Sobre esta proyección los números no van a variar demasiado. No hemos podido evaluar todavía la cantidad de arrendamientos hechos, pero esto marca a las claras que si bien hubo gente en Punta del Este, por las inmobiliarias no pasaron”, afirmó Milar.
La informalidad que existe en el sector, por ejemplo, mediante los arrendamientos directos entre propietarios e inquilinos que evita el pago de Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), las medidas impuestas por el gobierno argentino y el aumento en la oferta de vivienda y en la cantidad propietarios son vistos como factores que inciden en la baja. Para el empresario resulta difícil establecer qué puede pasar en lo que resta del mes, porque la mayoría de los visitantes –y principalmente los argentinos– que optan por arrendar una propiedad, lo hacen una vez que ya están en la zona.
La incógnita
Por su parte, en el sector hotelero se espera que el nivel de reposición de turistas sea a la par de lo ocurrido en los primeros quince días del año. El relevamiento realizado por el Centro de Hoteles y Restaurantes de Punta del Este indica que hasta ahora el promedio de ocupación fue de entre 80 y 82%, lo que marca una caída de 5% respecto a los niveles del año pasado. El empresario hotelero Fernado Massa dijo a El Observador que hay un “buen nivel de reservas” aunque algo menor que en 2012. “La primer quincena es la mas fuerte y la segunda un poco mas floja. Si medimos lo que ha sido toda la temporada, desde el 26 de diciembre hasta el 28 hubo un bajón comparado con el año pasado sobre todo por el hecho de que la gente vino mas tarde”, afirmó Massa.
Para el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU), Juan Martínez, “la incógnita” está planteada en lo que puede suceder después del 21 de enero y hasta que comience la semana de Carnaval. “En Punta del Este esa es la gran incertidumbre porque es tradicional que la ocupación baje. (…) En Rocha hay pocas reservas y no se da lo que vemos en otras partes donde los uruguayos compensan la falta de argentinos”, afirmó.
Con la reducción de la demanda también se espera una caída de tarifas que varia entre 15 y 20% de acuerdo a la zona. Pese a las dificultades, desde la AHRU se entiende que la temporada “viene mejor” de lo que se esperaba en un principio.