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Criadores de Argentina y Uruguay de la raza Merino Australiano impulsan una fuerte tarea de intercambio de genética e información sobre sistemas de manejo.

Ronald Mac Donald, administrador general de la Compañía Tierras Sud Argentino SA, Estancia y Cabaña Leleque, ubicada en la Patagonia Argentina, informó a El Observador Agropecuario en la reciente Expo Prado el interés de trabajar en esa dirección entre los criadores de ambos países.

Su presencia en Uruguay fue en reciprocidad a la visita que hizo a esa zona el presidente de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay, Douglas Cortela, durante el verano pasado. En esa oportunidad, Cortela fue además jurado en la exposición de Esquel.

El productor argentino recordó que esa exposición de Esquel es tradicional en el vecino país y en especial para los criadores de Merino.

La empresa que administra Mac Donald, que está ubicada en la cordillera sobre la Patagonia argentina, explota una majada de Merino de 100 mil animales y un rodeo vacuno de raza Hereford de 10 mil cabezas.
El visitante destacó las bondades del Merino Australiano y la forma en que trabaja la empresa que administra, que cría esta raza desde 1889 y que se considera líder en el vecino país.

Mac Donald remarcó la importancia de encaminar esfuerzos para mejorar aspectos productivos, tanto en ovinos como en bovinos, y en este caso resaltó especialmente los lazos establecidos con los criadores de Merino de Uruguay y con el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

De cada uno se puede obtener algún dato o experiencia productiva o comercial que “nos permita ser complementarios”, dijo el productor argentino.

Mac Donald consideró al Merino Australiano de Uruguay en un buen nivel, resaltando precisamente que el jurado que actuó en la Expo Prado, Michael Cough, es un clasificador de su cabaña.


Animales más modernos

Mac Donald explicó que en la Rural del Prado vio animales con más finura de lana de la que poseen en las cabañas de la Patagonia. En Uruguay “hemos visto una fibra de entre 16 y 19 micras, en tanto que nosotros producimos un Merino más grueso, entre 19 y 21 micras”.

Lo que ocurre es que en la Patagonia la rigurosidad del clima “nos exige trabajar con animales más rústicos y por ello estamos buscando un Merino más moderno, sobre todo en tamaño, manteniendo la calidad de lana que tiene el Merino Australiano y el Poll Merino”, acotó el criador argentino.

Señaló que el patrimonio genético de la cabaña Leleque se ha fortalecido a través de los años por una permanente incorporación de valiosas sangres mejoradoras de la raza Merino. “Nosotros hemos viajado permanentemente a Australia, hemos recorrido sus diferentes zona productivas porque es nuestra fuente de provisión de carneros padres. Esto es muy importante para mantener un nivel si consideramos que manejamos una majada de 100 mil animales Merino. En la Patagonia son sobre todo cabañas australianas y por esa razón hemos viajado mucho a ese país”.

Consultado si a su empresa podía interesar genética desde Uruguay, admitió que “siempre se mantienen algunas líneas de sangres productoras de lanas finas para usarlas en determinados animales de pedigrí”.
Pero además, la visita a Uruguay estuvo motivada “por el interés de presentar el tipo de animales que tenemos nosotros, en función de que hay productores uruguayos que nos conocen”, concluyó Mac Donald.


En la Patagonia


La explotación de la producción lanera se mantiene como un buen negocio porque en la Patagonia todo lo que refiere a la lana y carne ovina por una cuestión de marketing y de características de la región es siempre exportable, admitió el administrador de cabaña Leleque, Ronald Mac Donald.
Explicó que por esa razón la tendencia es siempre a promover la mejor lana con una finura comercial adecuada y la mejor carne a través de una res carnicera que sea lo más competitiva posible.

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