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Fernando Farinha, el policía que fue asesinado este jueves mientras custodiaba el domicilio de Olga Costa en el barrio Umpierre, en la ciudad de Salto, no llevaba puesto el chaleco antibalas de rigor que le proporciona el Ministerio del Interior a los efectivos cuando entran en servicio.

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Cuando el homicida entró a la casa de Costa para asesinarla, primero le disparó a Farinha en el corazón y lo mató en el acto, algo que hubiera podido evitarse si contaba con el chaleco.

Una investigación administrativa que ordena el ministerio del Interior luego de que los policías entran en acción buscará determinar por qué en lugar de tenerlo puesto fue encontrado a pocos metros de su cadáver.

Además, fuentes de la cartera aseguraron a El Observador que el agente –al igual que su compañero, quien redujo al homicida luego de que matara a Farinha y a Costa– conocía la peligrosidad del agresor, un retirado militar que se sabía estaba armado y que había sido denunciado a la Policía por su ex pareja la tarde anterior.

Ese mismo miércoles, un juez de Familia decretó la custodia policial para la mujer y que se ubicara el paradero del denunciado, quien está detenido y a disposición de la Justicia.

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