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El intrapreneurship es la práctica de un estilo de gestión corporativa que incluye toma de decisiones vinculadas al riesgo y a la innovación, así como el manejo de técnicas de motivación y recompensas tan conocidas en el mundo emprendedor.

Existe una tendencia real en las grandes corporaciones de integrar en sus políticas corporativas este tipo de prácticas. Las empresas se han dado cuenta que dentro de su organización existen individuos con ideas disruptivas y establecen un espacio acorde para el desarrollo de estas prácticas de innovación mediante programas internos de incubación.

Si bien dicha tendencia se vuelca más hacia las grandes empresas tecnológicas (Apple, Google, Amazon, SAP y Microsoft como casos más notables), en la región tenemos el caso de Globant, en la cual las iniciativas vinculadas al desarrollo del intraemprendedor ya son visibles.

Muchas de estas compañías tienen su unidad de Corporate Venture Capital, o capital de riesgo corporativo, mediante el cual se fondean las ideas de sus empleados como nuevos productos o spin-offs (unidades de negocio que se transforman en nuevas empresas).

En la práctica, es muy común ver a emprendedores que empiezan sus proyectos sin abandonar su trabajo full-time. Para citar un ejemplo, dos emprendedores se asocian para desarrollar un emprendimiento y uno de ellos deja su trabajo full-time, mientras que el otro no. Esto es una técnica de bootstrapping (emprender liviano) común y es ahí donde las corporaciones deben poner atención para no dejar pasar esa oportunidad de retener talento e ideas. Estas tendencias mantienen en un nivel elevado la dosis de creatividad e innovación tanto en el individuo que desea emprender, como en las corporaciones que desean retenerlos.

En el caso que la corporación desee integrar a un emprendedor full-time como vehículo de disrupción, innovación y orientado a resultados dentro de la organización (transformándolo en un intraemprendedor), es imprescindible que tenga la capacidad de otorgarle un equipo de trabajo comprometido, donde todos puedan cumplir el objetivo propuesto, ya que en todos estos casos, la corporación se transforma en el “inversor” o el “accionista mayoritario”.

Esto incluye también que el nuevo intraemprendedor haga foco absoluto en los resultados y no tenga que distraerse con las políticas y culturas corporativas generales de la organización en general. Esto se consigue mediante una unidad de negocio que sea autónoma, con su propio gobierno corporativo bien definido. Esto evita la lentitud en la toma de decisiones y puesta en marcha de procesos que no agregan valor.

El intraemprendedor debe tener conocimiento y control del roadmap, cuenta de resultados y del plan estratégico, para realmente innovar sin la distracción de los directorios heterogéneos que generan burocracia. La innovación es un vehículo de alta velocidad.

La corporación debe tener un CEO que apoye, acepte y entienda que la innovación agrega valor a sus clientes, a su organización y a sus accionistas. El intraemprendedor debe estar al día de lo que acontece en la organización y mantener siempre los costos de su unidad bajo control.

Si bien la innovación es una apuesta a largo plazo, los pequeños logros deben ocurrir en el corto plazo de manera que la suma de esos pequeños logros sean un avance en el proceso de crecimiento e innovación de dicha unidad.

Logrando esta convivencia entre emprendedores y corporaciones, se genera un ecosistema de intrapreneurship que le permite prosperar y ser disruptivos a todos los actores involucrados en la misma.

* emprendedor y ejecutivo vinculado a las nuevas tecnologías desde 2003. l
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