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Los inversores locales e internacionales ven en la moneda uruguaya un refugio seguro contra la inestabilidad de los mercados mundiales y la falta de rendimientos en los títulos de Estados Unidos. La opción favorita en 2012 fue la deuda en Unidades Indexadas (UI), que lejos de la volatilidad que impera en el mundo de las finanzas, logró consolidar una sólida apreciación gracias a la fortaleza del peso uruguayo y a una inflación en alza, que elevó los rendimientos en dólares. Las perspectivas son todavía más favorables.

Según el índice de precios de los títulos soberanos en UI (Indui), presentado ayer por la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), las letras, notas y bonos indexados, aumentaron 2,7% su precio en conjunto. En tanto, los bonos en dólares se valorizaron apenas 0,1%, según el índice Bvmbg de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM).

“Para nuestros clientes, el peso uruguayo es una moneda sólida en el contexto en el que estamos”, dijo a El Observador la analista Mariana Diehl, de la sociedad de bolsa Puente.

A fines de enero, la Reserva Federal de Estados Unidos aseguró que mantendrá sus tasas en los niveles actuales al menos hasta 2014. Eso asegura la continuidad de las presiones bajistas en el tipo de cambio para los países emergentes.

Aun asumiendo un escenario de tipo de cambio constante, con una inflación proyectada de 7,29% para los próximos 12 meses –de acuerdo a la mediana de expectativas relevada por el Banco Central–, y un rendimiento promedio de 3,16% –según los nuevos indicadores de Bevsa–, la tasa en dólares supera el 10%.

“Una rentabilidad así no se encuentra en cualquier lado. Es una excelente oportunidad”, señaló.

Desde el gobierno existe una política deliberada para fomentar la inversión en títulos indexados, que sustituya en forma progresiva la deuda en moneda extranjera y permita desdolarizar la economía. En diciembre, las autoridades realizaron una emisión y canje de deuda en UI por el equivalente a US$ 2.000 millones.

Según dijo el analista financiero Gustavo Aldasoro, de Rospide Sociedad de Bolsa, “además de la moneda, que es importante, el gobierno está sustituyendo deuda de corto plazo por títulos de largo”. El indicador elaborado por Bevsa muestra además que el vencimiento promedio de los títulos indexados pasó de 6,45 años a 7,27 años a raíz de la operación oficial.

Otro factor relevante es la concentración de la deuda en UI en pocas series. En los globales, los títulos a 2028 y 2037 son los grandes puntales. De esa manera, los inversores internacionales cuentan con una mayor liquidez, que les permite salir y entrar con mayor facilidad de los títulos, lo que constituye un valor adicional.

Los analistas coinciden en que la apreciación de los títulos en UI no es un fenómeno pasajero, al menos en el supuesto de que las finanzas de los países europeos no deparen nuevas sorpresas. Incluso, algunos expertos prevén un salto de nivel para estos valores en el mediano plazo. Según señaló el analista financiero Andrés Escardó, “cuando las calificadoras de riesgo le den a Uruguay el grado inversor, lo que podría suceder antes de fin de año, ahí va a haber un buen margen para que los bonos en UI sigan subiendo de precio”.

El experto explicó que el investment grade permitirá a grandes fondos de inversión –muchos de ellos de carácter previsional– que se encuentran limitados a operar solo con los títulos más seguros, puedan empezar a incursionar en la deuda uruguaya. Según sostuvo, esos inversores se encuentran “a la espera” de poder adquirir papeles que otorgan grandes rendimientos y poseen un perfil de riesgo reducido.


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