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La reina Isabel II de Inglaterra se entrevistó ayer con algunas de las estrellas de Juego de Tronos en los Estudios Pain Hall de Belfast, donde la cadena estadounidense HBO rueda la popular serie de televisión.

En la segunda jornada de la visita de tres días a Irlanda del Norte iniciada ayer, la reina, de 88 años, y su marido, el duque de Edimburgo, de 93, charlaron con las jóvenes actrices Maisie Williams y Sophie Turner, quienes interpretan a Arya Stark y a su hermana mayor Sansa, respectivamente.

También el actor norirlandés Conleth Hill, quien da vida al manipulador Lord Varys, habló con la pareja real para explicarles el impacto que está teniendo la filmación de HBO sobre la economía de la provincia británica.

La soberana pudo apreciar de cerca una réplica del Trono de Hierro de Westeros, el asiento real que, según el guion, solo es deseado por los monarcas más maquiavélicos. Juego de Tronos, que recientemente terminó su cuarta temporada, está basada en la serie de novelas fantásticas Canción de Hielo y Fuego del escritor estadounidense George R.R. Martin.

El gobierno autónomo de Belfast, de poder compartido entre católicos y protestantes, estima que la elección de Irlanda del Norte como base de operaciones de HBO ha generado para la región grandes beneficios económicos.

Los Estudios Pain Hall se sitúan en los antiguos astilleros de la capital, una zona conocida ahora como el Barrio del Titanic, en recuerdo al lugar donde se construyó el transatlántico más trágico y famoso en la historia de la navegación.

Después de su visita a los estudios, Isabel II y el duque de Edimburgo se trasladaron al Ayuntamiento de Belfast, donde se celebró un almuerzo en su honor. La reina comenzó ayer la segunda jornada de su viaje a Irlanda del Norte, el segundo desde 2012, dando otro paso a favor de la reconciliación en la región al visitar en Belfast una antigua cárcel utilizada durante el conflicto como centro de detención de católicos y protestantes. Hoy concluirán su visita al país.
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