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La aviación y la marina de guerra israelíes prosiguieron ayer sábado, por quinto día consecutivo, su ofensiva militar sobre Gaza al tiempo que los países árabes redoblaron sus esfuerzos para que el movimiento islamista Hamas e Israel pongan fin a un conflicto que ya ha segado la vida de más de 130 personas.

Los milicianos islamistas volvieron a lanzar ayer decenas de cohetes, con Jerusalén de nuevo entre sus objetivos, aunque sin causar víctimas mortales.

Mientras el número de objetivos alcanzados por las Fuerzas Armadas israelíes en Gaza supera el millar, la situación en la franja se deteriora rápidamente y el número de víctimas aumenta en medio de la escasez de servicios y equipos médicos, según denunció el Ministerio de Sanidad de Gaza.

Batalla de cohetes

El campo de batalla entre Israel y Gaza se desarrolla en el aire, donde los cohetes palestinos, con cada vez mayor potencia y alcance, compiten con las baterías antimisiles israelíes cada vez más efectivas, además de los habituales bombardeos y a la espera de una posible invasión terrestre en la franja.

El movimiento islamista Hamas y otras facciones armadas, como la Yihad Islámica, se vanaglorian de mantener en jaque a buena parte de la población israelí con cohetes capaces de alcanzar Tel Aviv, pero también Jerusalén y localidades situadas a más de 100 kilómetros de distancia de Gaza.

Israel, por su parte, mantiene desplegadas en diversos puntos del país siete baterías del sistema Cúpula de Hierro, que hasta el momento ha neutralizado con éxito el 90% de proyectiles dirigidos a áreas pobladas, según estimaciones oficiales.

De momento, el hecho de que no se hayan producido bajas en el lado israelí –y sí cuantiosas bajas en el lado palestino– se debe en gran medida a este sistema de defensa aérea desarrollado y parcialmente financiado por Estados Unidos.

“Cúpula de Oro”, así titulaba esta semana el rotativo israelí Yediot Aharonot al describir el dispositivo que ha sido mejorado desde la última ofensiva en 2012, a fin de lograr derribar con mayor precisión diferentes tipos de cohetes y dar respuesta a andanadas disparadas en poco tiempo, como las de los últimos días. Una de esas baterías ha interceptado cerca de una decena de cohetes disparados contra Tel Aviv y al menos dos en Jerusalén.

El sistema dispone de un radar que logra detectar el disparo de cohetes de medio y corto alcance y acto seguido establece cuál debe ser el patrón de vuelo y únicamente lanza el misil en caso de que tenga como blanco una zona poblada.

Fuentes castrenses israelíes cifraban ayer en 690 los cohetes que han sido disparados de Gaza contra Israel desde el inicio de la ofensiva Margen Protector, de los cuales 138 fueron interceptados por el sistema Cúpula de Hierro.

Árabes piden alto al fuego

En este contexto, países árabes como Egipto y Catar han elaborado un borrador para iniciar un alto el fuego entre Israel y el grupo islamista Hamas a fin de que suspendan el intercambio bélico.
Así lo indicaron ayer medios israelíes, que precisaron que el documento ha sido presentado a las dos partes en conflicto, que lo estarían analizando, si bien, con muchas reservas todavía sobre su aceptación.

Según destacó el canal 10 de la televisión israelí, las condiciones incluidas en el documento para lograr un eventual alto el fuego pasan por el fin del bloqueo israelí a la franja –impuesto en 2007– o que el perímetro que Israel mantiene como zona de seguridad en torno a Gaza se reduzca.

El medio electrónico Ynet señaló, por su parte, que el documento recoge la demanda de Hamas de que Israel libere a 56 presos que habían sido liberados en el marco de un canje de prisioneros en 2011 y fueron recientemente detenidos por fuerzas israelíes en Cisjordania.

Añadió que hasta última hora de la mañana de ayer, el movimiento islamista palestino había rechazado estudiar el último intento de alto el fuego, y que Israel ha transmitido a los autores de la iniciativa que, en principio, iba a analizar los detalles de la misma.

Otro acuerdo de alto el fuego similar presentado días antes del inicio de la actual ofensiva Margen Protector, quedó en papel mojado después de que el brazo armado de Hamas, las Brigadas de Azedin Al-Kasem, presentara esta semana una serie de demandas para restaurar la calma en la zona.

Entre ellas, el fin de las agresiones israelíes en Jerusalén este, Cisjordania y la franja de Gaza, la liberación de los prisioneros palestinos que recientemente han vuelto a ser detenidos, y el compromiso con todos los términos del alto el fuego alcanzado en 2012 tras la operación Pilar Defensivo.

La situación sobre el terreno, sin embargo, no augura ninguna mejora y ayer se vieron largas columnas de camiones por carreteras israelíes cargando carros de combate mientras se dirigían al sur del país, lo que podría ser el preludio de la anunciada incursión terrestre de tropas israelíes en la franja. El viernes, el general Benny Gantz, jefe de Estado Mayor del Ejercito israelí, aseguró que sus efectivos están ya preparados y solo aguardan la luz verde del Ejecutivo que dirige Benjamin Netanyahu.

Hasta el momento, 130 palestinos han fallecido desde el inicio de la operación Margen Protectory otros 926 han resultado heridos. En total, siete israelíes, tres de ellos militares, han resultado heridos de diversa consideración como consecuencia de los impactos de cohetes disparados desde Gaza. Dos de ellos volvieron a alcanzar este sábado las proximidades de Dimona, donde Israel alberga su principal centro nuclear.
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