Es la primera vez que Japón, cuya economía se basa en las exportaciones, decide, públicamente, adoptar represalias comerciales contra otro país.
Es la primera vez que Japón, cuya economía se basa en las exportaciones, decide, públicamente, adoptar represalias comerciales contra otro país.
Cuarto socio comercial de Estados Unidos, Japón tomó esta decisión después de pedir en vano a Washington en varias ocasiones que derogase la enmienda Byrd, que permite al gobierno estadounidense redistribuir a sus industrias nacionales en dificultad los montos percibidos a título de tasas antidumping.
"Deseamos profundamente que Estados Unidos se tome en serio la decisión de Japón y suprima inmediatamente la enmienda Byrd", reconoció Nakagawa.
Los aranceles serán del 15%, al igual que en el caso de medidas similares ya adoptadas por la Unión Europea y Canadá contra dicha enmienda.
A consecuencia de estas represalias, la importaciones japonesas procedentes de Estados Unidos podrían caer unos 50 millones de dólares por año, el techo máximo aprobado por la OMC, precisó el ministerio de Comercio.
Ante la ausencia de reacción estadounidense, la Unión Europea decidió adoptar represalias a principios del 2005.
Desde diciembre del 2003, Washington no cesa de presionar a Tokio para que suspenda el embargo a las importaciones de carne de buey estadounidense, impuesto tras descubrir casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) o 'vaca loca' en un animal en el Estado de Washington (noroeste).
Los poderosos fabricantes de automóviles nipones, que libran una competencia feroz con los estadounidenses (General Motors y Ford en particular) en el mercado regional, también se han convertido en un asunto sensible en las relaciones bilaterales.
"Es un problema independiente", dijo.
(AFP)