El senador del Frente Amplio Jorge Saravia ha adoptado posiciones enfrentadas a las de sus compañeros de bancada que lo alejan de las posturas tradicionales de la coalición de izquierda.
El senador del Frente Amplio Jorge Saravia ha adoptado posiciones enfrentadas a las de sus compañeros de bancada que lo alejan de las posturas tradicionales de la coalición de izquierda.
El último dato sobre estas diferencias se lo dio el propio Saravia a El Observador: le presentará personalmente al presidente José Mujica su plan sobre seguridad pública –que mayormente provoca rechazo en el FA–; si no logra respaldo saldrá a juntar firmas para demostrar que la gente lo apoya, como último paso, está dispuesto a llegar a un acuerdo con el Partido Colorado para acompañar con su firma el intento de plebiscito que impulsa esa colectividad para bajar la edad de imputabilidad.
“Yo estoy de acuerdo con la baja de la edad de imputabilidad y no me amputo casi ninguna posibilidad para bajar los niveles de delincuencia. Voy a hablar con todos los partidos y con el presidente Mujica en particular. Si no tengo suerte buscaré el respaldo de la ciudadanía”, dijo.
La propuesta sobre seguridad pública de Saravia se asienta en dos pilares: facultar a las Fuerzas Armadas para que patrullen los barrios más “conflictivos” y construir una cárcel de máxima seguridad para contener a los menores infractores más peligroso.
Sobre el plebiscito que persigue Bordaberry no descartó firmarlo. “Lo que está claro es que yo no voy a hacer una contracampaña como proponen algunos sectores del Frente Amplio. Si se aprueba mi propuesta, la iniciativa del Partido Colorado no tendría sentido; vamos a ver qué pasa”.
Esta no es la primera vez que Saravia tiene una opinión diferente a la de sus actuales compañeros.
Fuentes del Frente Amplio aseguraron que es difícil que la coalición de izquierda tome represalias con el senador, pero reconocieron que se está acostumbrando a caminar por el borde de algunos postulados propios de la izquierda.
DESENCUENTROS
Saravia inició su carrera política en el Partido Nacional, hasta que en 2002 pasó a integrar las filas del Movimiento de Participación Popular (MPP). Luego creó su propio grupo político –Patria Grande– dentro del FA. Desde hace 10 años ocupa una banca en el Senado y, como informó El Observador el lunes 14, varios dirigentes del Partido Nacional lo tantearon para ver si existe la posibilidad de que vuelva a sus orígenes.
En esas reuniones se habló de su inclusión en una de las futuras listas nacionalistas al Senado y hasta de la posibilidad de que encabece una vertiente alternativa a las que lideran Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle.
Las conversaciones con los nacionalistas se dieron durante la discusión en la interna del Frente Amplio por la derogación de la ley de Caducidad.
Saravia se mantuvo firme en su posición de no votar esa propuesta y desde la izquierda se pidieron sanciones contra el legislador.
Antes, Saravia se había tirado encima a casi toda la coalición de izquierda cuando propuso incluir el manejo de armas de fuego en los planes de estudio de los liceos, con visitas a cuarteles incluidas.
(Observa)