ver más

Se puede decir que todos los caminos conducen al forraje para los animales, como sustento para hacer más eficientes los sistemas ganaderos y aumentar la productividad. Así lo demostró una vez más el Día de Campo que organizó el jueves 4 de octubre pasado la estación experimental del norte del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA Tacuarembó).

La tradicional jornada de campo anual se desarrolló a unos 140 km de Tacuarembó, por la ruta 26, ya en territorio de Paysandú, donde se encuentra al Unidad Experimental Glencoe (ver recuadro).
Hasta el lugar llegaron casi un centenar de productores, estudiantes, técnicos e investigadores. Los días previos fueron de lluvias abundantes, pero apenas comenzó la actividad al mediodía, empezó a mostrarse el sol.

más Noticias
Durante las seis horas que demandó la recorrida por los distintos ensayos –y el regreso al caso del predio, donde se escuchó una charla final–, las palabras clave hicieron referencia a la necesidad de tener una buena base forrajera para alimentar a los animales y así producir más.

Suplementar, no olvidarse de la vaca luego de la preñez, necesidad de altas tasas de alimento en las dietas, suplementación infrecuente para aumentar la performance y el pastoreo de ovejas en campo mejorado estuvieron en el intercambio.

Fueron seis parada en distintos lugares del campo. La primera trató acerca del entore precoz como alternativa para aumentar la competitividad de la cría, a cargo de Carolina Viñoles, quien dos años atrás había demostrado que el ternero suplementado al pie de la madre el primer año de vida gana 30 kilos más de peso que el que no accede a ello.

Para un entore precoz, a los 14 meses, la condición corporal de la ternera es fundamental y empieza en la lactancia. Viñoles dijo que llegar con 320 kilos –y más– a la inseminación es importante, pero también que sigan ganando peso. “Es imporante contar con pasturas mejoradas para permitir el ingreso por horas durante el período de inseminación y entore”, reafirmó un trabajo repartido.

Con un sistema nutricional bien programado, que incluye el pastoreo de avena asociado a la suplementación con afrechillo de trigo y/o sorgo molido, se lograron tasas de preñez superiores al 90%.

En la segunda parada, Ximena Lagomarsino respondió a la pregunta de si es necesario suplementar todos los días y el ensayo mostró la suplementación infrecuente –lunes a viernes o día por medio– con afrechillo de arroz a terneros pastoreando praderas mejoradas.

Los resultados preliminares del estudio fueron que la suplementación con afrechillo de arroz –suplemento energético y con nivel medio de proteína cruda– se mejoró la performance individual de los animales, con respecto al grupo testigo sin suplemento, así como la producción por unidad de superficie.

Respecto a la suplementación infrecuente, las ganancias diarias de peso y la producción por unidad de superficie fueron similares entre las mismas e incluso siendo superiores a aquella de la suplementación diaria.

De acuerdo a los resultados de 2011 y los preliminares de 2012, se concluyó que la suplementación infrecuente durante el invierno permite reducir los costos de mano de obra y hacerla más eficiente sin afectar la performance animal.

En la tercera y cuarta paradas, Zully Ramos mostró los avances en la recría de borregos Merino y la evolución de cruzamiento Corriedale con Merino Dohne.

En el primer caso, en un sistema extensivo de producción ovina se busca valorizar la lana. Hay un manejo de la majada de cría en campo natural y las ovejas paren en pradera, con 73% de preñez, 95% parición y 16 micras de lana.

Un detalle que comentó Ramos fue que se hace inseminación artificial a tiempo fijo con semen congelado. Se pierde algo de preñez, pero se avanza en genética.

En el caso de los cruzamientos lo que se busca es afinar la lana y producir corderos.

En esta parada, América Mederos comentó el uso de extractos de taninos de quebracho en el control de parásitos gastrointestinales de los ovinos en pastoreo.

En la penúltima parada se vio un ensayo de recuperación de áreas degradadas de campo natural mediante la introducción de dos especies, un trabajo que recién se inicia.

Al regresar al punto de partida, en un improvisado anfiteatro en un galpón, Juan Manuel Soares de Lima disertó sobre La cría vacuna en la nueva realidad ganadera, donde dejó constancia de la mejoría en los resultados económicos.

El técnico remarcó que las relaciones de precios actuales, con diferentes alternativas forrajeras, “permiten intensificar” la mayoría de los sistemas de cría actuales “con márgenes muy favorables”.

La realidad le “abre paso a la sinergia” entre rubros

Al caer la tarde, ya de regreso en el caso de la estación experimental Glencoe, el director de INIA Tacuarembó, Gustavo Ferreira, dijo que “existe un escenario excelente para la ganadería, para los granos y para la pulpa de celulosa”.

Esa realidad “le abre paso a la sinergia” de trabajar juntos la ganadería, la agricultura y la forestación, tres rubros de fuerte presencia en la zona de influencia de la estación de INIA, que “antes se vieron como enemigos”.

En una alocución breve que cerró el día de campo de la estación experimental, ubicada a unos 140 km de Tacuarembó en la ruta 26 –ya en Paysandú–, Ferreira valoró que “somos un país exportador, conectado al mundo entero” y agregó que “hemos vendido la tonelada de carne vacuna más cara que EEUU”.

“Habrá ganancia por precio” en la producción ganadera, dijo Ferreira, agregó que “hoy la industria trabaja con una demanda insatisfecha” y advirtió que “la ganadería tiene problemas estructurales que no son fáciles de superar”.

El director regional de INIA reflexionó que “no basta con producir más terneros: hay que sostener la productividad. Porque esto es como una carrera y si erramos el pedalazo atrás viene otro y nos pasa”.

Luego de remarcar que “nunca estuvimos en un escenario como este”, Ferreira afirmó que “vale la pena romperse al cabeza” para superar los problemas e incrementar la producción.

Dijo que es necesario “no tener sistemas ineficientes y animales ineficientes en el perdio”, y reiteró que, en lugar de mirar la lana, la carne y los granos por separado, “hay que mirarlos juntos. Y también la mano de obra que falta”.

Por último, Ferreira enfatizó que “el desafío que hay por delante es mucho más interesante hoy en este escenario” de mercados y buenos precios para los productos agropecuarios.

El lugar

La Unidad Experimental Glencoe tiene un área de influencia de unas 4 millones de hectáreas sobre suelo de basalto en el norte del país. El 40% tiene un suelo superficial, 22% medio y 38% profundo. Es un campo de 1.305 hectáreas arrendado a Colonización. El 81% es campo natural. La investigación en ganadería –producción animal y pasturas– predomina desde los inicios. Se proyecta incluir el riego y rotaciones agrícolas ganaderas.
Seguí leyendo