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Hay que romper con determinados paradigmas. Deben hacer las cosas diferente a lo que las hacen los demás, si entienden que ese es el camino”. Este es uno de los conceptos que el empresario y actual presidente del Club Nacional de Football, Ricardo Alarcón, les ha repetido siempre a sus hijas Lucía (37 años) y Carolina (36). En 2007, junto a su padre, emprendieron con la Ciudad de los Chicos y desde entonces están embarcadas en una renovación continua.
Además de contribuir a la formación de los niños en la Ciudad de los Chicos, desde agosto la apuesta va dirigida hacia los adultos con la incorporación de Espacio de Arte.
Espacio de Arte comenzó a funcionar con la puesta en escena de la obra teatral Máquina Hamlet de Heiner Müller, dirigida por María Dodera. En ese ciclo se captó público netamente teatral en unas 80 localidades. La iniciativa fue evaluada en forma “positiva”, dijo Carolina, y continuará con dos ciclos más por lo que resta del año.

Para Carolina, el desafío es que se convierta en una “especie de plataforma de proyectos innovadores e inclusivos en teatro, que sirva también para que los jóvenes actores encuentren su primer escenario”.
Coexistirá durante el horario destinado a los chicos con espectáculos para toda la familia y luego habrá programación exclusiva para los adultos.

El cielo es el límite
La familia trabaja en un proyecto tecnológico-interactivo que consiste en “continuar la visita a la Ciudad en la web o en la televisión” anticipó Lucía, dado que “dentro de los valores a promover se encuentra la cultura”. Esperan tenerlo pronto para 2014.
“La ciudad es una estructura que nos permite volar en la creatividad, donde el cielo es el límite. Luego los proyectos los bajamos a tierra”, señaló Carolina con una sonrisa.

“Volver a ser niños” es lo que significa para los adultos ingresar a la Ciudad de los Chicos, en el local 404 del segundo nivel de Montevideo Shopping, y para los infantes, es la posibilidad de conocer el mundo adulto, tal vez hasta encontrar su vocación al jugar “a ser grandes”.
Esa fue la idea de la familia Alarcón, que conoció proyectos de entretenimiento similares en Estados Unidos, México y Chile. El impulso que brindó la tesis de Lucía (contadora de profesión) para su carrera de Administración de Empresas y los aportes creativos de Carolina (licenciada en Comunicación Social y actriz) llevaron a inaugurar en diciembre de 2007 el espacio de entretenimiento más grande de Uruguay para niños, preadolescentes y ahora adultos.

Su público principal son niños en edad escolar (ver cifras), y empresas que organizan jornadas para la familia de sus empleados y el festejo de cumpleaños.
En 2008 la Ciudad de los Chicos recibió el aval del Consejo de Educación Inicial y Primaria tras un recorrido que realizó la entonces inspectora técnica, Graciela Aramburu, para interiorizarse acerca de su dinámica y funcionamiento.

Su posterior informe valoró el “fuerte compromiso con la infancia, generando espacios que permiten asumir distintos roles, crear, divertirse y aprender”.
Tras “viajar” por Buquebus a la Ciudad de los Chicos (el stand de la empresa de transporte fluvial está en ingreso al establecimiento) los niños se colocan en el papel de bombero, periodista, pastero, pistero, peluquero o reponedor en un supermercado donde compran con la moneda oficial denominada “chiquis”.

Los niños reciben un primer capital de 50 “chiquis” al ingresar a la Ciudad. Lo administran interactuando en los diferentes establecimientos. Los pequeños pagan “chiquis” por los servicios que reciben y son remunerados por su desempeño en las profesiones u oficios que eligen desarrollar durante su visita. El objetivo es que los niños se diviertan, experimenten y adquieran conocimientos a los que puedan recurrir luego en la vida cotidiana.
Mediante del juego simbólico el niño “expresa sus miedos y descubre sus potencialidades, así como lo ayuda a comprender el mundo en el que vive. Quizá hasta descubrir una vocación”, reflexionó Lucía.

Superación
Que Montevideo sea una plaza pequeña es uno de los principales obstáculos con los que se encontró la familia Alarcón durante el desarrollo del negocio.
Así lo explicó Lucía: “No es lo mismo haberlo iniciado aquí que en otro país. No hay 2 millones de niños; eso nos obliga a estar continuamente innovando la propuesta”.
Para las hermanas Alarcón invertir en Uruguay no es muy sencillo, por los costos base de una plaza pequeña, pero consideran que es “posible”.

Hoy intervienen 20 empresas con stands y otras 15 aportan los productos para el supermercado, que le otorgan credibilidad a la Ciudad y la experticia en cada área.
Así por ejemplo ANTEL aporta la tecnología aplicada al hogar y la Distribuidora Uruguaya de Combustible (Ducsa-ANCAP) sobre la elaboración del biodiesel y las normas de seguridad vial, mientras que L’oreal y Gama, además de stands, proporcionan productos para el salón de belleza.
Al alcanzar casi cinco años de creación la familia considera que se cumplieron las expectativas.

“Iniciamos con nuestro techo de 100 mil niños al año y los mantenemos”, apuntaron.
Las clave del éxito para las hermanas Alarcón pasa por “ser innovador”.
Otro diferencial es la “capacitación” del personal, que para Lucía y Carolina Alarcón “es fundamental”. El personal está capacitado en psicología, primeros auxilios, seguridad y guía para chicos no videntes.

Ciudad Olímpica
Todos los años la Ciudad adopta un leitmotiv. Este año es la Ciudad Olímpica, gracias al auspicio de la embajada de Gran Bretaña y el apoyo del Plan Ceibal. El objetivo des comprometer a los niños en una acción por la paz .

También pueden recorrer la ciudad acompañados por docentes-recreadores que intercambian sobre Londres 2012 en inglés.
En 2013 la Ciudad de los Chicos acompañará la designación de Montevideo como capital de la cultura Iberoamericana y esa será su temática de trabajo.

Los menores de 12 años deben ingresar y permanecer acompañados de un mayor de 18 años. Los adultos pueden acompañar a los niños en su recorrido, así como ingresar al Papi’s Café en el segundo nivel de la Ciudad, donde encontrarán computadoras con acceso a internet gratuito, sillones para relax y una terraza al aire libre con vista al puerto del Buceo.

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