Alguien dijo alguna vez que todo premio es injusto: quien elige uno descarta otros, quien toma una decisión muchas veces corre el riesgo de equivocarse o dejar por el camino grandes méritos.
Alguien dijo alguna vez que todo premio es injusto: quien elige uno descarta otros, quien toma una decisión muchas veces corre el riesgo de equivocarse o dejar por el camino grandes méritos.
Esta división de honores marcó una especie de empate técnico entre lo mejor que se vio este año en la ciudad a orillas del Adriático.
Esta es la segunda ocasión en que Kim Ki-duk obtiene especial destaque en Venecia. En 2004, por su película Hierro 3 había conseguido el premio a mejor director.
El nombre de Ki-duk había empezado a sonar en el mundo occidental en festivales a través de filmes como La isla y Bad guy, entre 2000 y 2001. Su gran destaque vino con Primera, verano, otoño, invierno y después primavera, y su golpe definitivo lo dio con Hierro 3.
Para Anderson, por su parte, el premio confirma una serie de premiaciones en festivales europeos, donde, por ahora, es más estimado que en Hollywood. Había ganado el Oso de Oro del festival de Berlín en 2000, por su película Magnolia.
Por la formidable Pétroleo sangriento, en 2008, ganó la mejor dirección, también en el festival berlinés. En los Oscar ha tenido una seguidilla de nominaciones, pero ni su nombre ni su estilo personal consiguieron calar entre los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias.
A primera vista, tampoco parece que The master sea una película popular para el mercado de su país. Narra la dura historia de un soldado que regresa de la segunda guerra mundial con un trauma psicológico, que se cruza en el camino de un predicador, libremente basado en el creador de la Iglesia de la Cienciología.