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El presidente Néstor Kirchner llega este sábado de regreso a Buenos Aires varias horas antes de lo previsto, para atender la incipiente crisis que involucra a su ministro del Interior, Gustavo Beliz, por los problemas de seguridad que conmueven a la sociedad argentina.

Las versiones sobre el alejamiento del ministro comenzaron el viernes después de que Beliz dijera que agentes de inteligencia y policías despedidos pudieron haber fomentado la violencia infiltrándose en la reciente protesta contra la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, que hizo rodar la cabeza del jefe de policía y desató una polémica sobre la política de seguridad.

La reforma al Código de Convivencia ciudadana, impulsada por la poderosa oposición de derecha al alcalde centroizquierdista de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, limita la actividad de los vendedores ambulantes y la oferta de sexo en la vía pública, además de regular las marchas de los piqueteros, que se han vuelto impopulares para la clase media.

Tras ese episodio, el Gobierno sintió que tambaleaba su política de seguridad, basada en evitar la represión de las manifestaciones sociales, que es cuestionada por los líderes políticos de derecha.

Beliz dijo el viernes que en Argentina "hay sectores mafiosos en la Policía, en Inteligencia y en el Poder Judicial", que están buscando su renuncia y la de su segundo, el secretario de Seguridad, Norberto Quantín.

La oposición política reaccionó ante las declaraciones del ministro y exigió que compareciera ante el Congreso. La líder de la agrupación política ARI (socialcristiana), Elisa Carrió, opinó que "hay que poder reestructurar la policía, pero no se pueden hacer purgas sin crear un mando y una organización alternativa".

(AFP)

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