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Por falta de tiempo, por una cuestión cultural o por mera casualidad, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) recibe la mayor parte de los proyectos empresariales sobre el final del período, en un fenómeno que se repite desde hace más de cuatro años, el tiempo que lleva trabajando esa organización gubernamental. Temporadas en las que se han ido sumando planes y el año 2013 no será la excepción. Desde la agencia anuncian que el año próximo trabajarán más en conjunto con otras instituciones del Estado, que harán más amigables los formularios de solicitud del subsidio, pero, por sobre todas las cosas, cargarán las tintas sobre los nuevos emprendimientos y la innovación.

En 2012 la ANII recibió 230 propuestas de diferentes tipos de empresas, lo que resultó ser un pico en ese sentido. Hasta este año se habían aprobado más de 370 proyectos. En cuatro años y medio, los planes en montos totales, entre aportes de la agencia y de las empresas, ascienden a más de US$ 35 millones. El dinero aportado por la ANII, entre subsidios y créditos, alcanzó los
US$ 18,8 millones desde 2008.

En 2012 sucedió que el 60% de los proyectos que llegaron a la ANII lo hicieron en la última semana del plazo –los últimos días de octubre– pese a que las ventanillas habían abierto el 1° de marzo. Esto será de difícil solución en el futuro y menos aún si la ANII suma planes e ideas. Para 2013 se larga el Proyecto Emprendedor –que cambiará de nombre, según Sara Goldberg, gerenta del Área de Operaciones–, plataforma que apunta a fomentar el emprenderurismo en todo el país.

El programa “crea nuevas empresas, con valor agregado, empresas innovadoras que aportan nuevas cosas y desarrollan nuevas cosas”, dijo Goldberg a El Observador. “El instrumento va a tener distintas patas: la primera trabajará en el aspecto del fomento del emprenderurismo con las instituciones de la Red Emprender; en segundo lugar, está el aspecto del financiamiento de los emprendimientos”, añadió.

Ese aporte en metálico puede provenir de la agencia o de alguna incubadora –centros que ayudan a gestar una empresa–; también se contempla financiar a incubadoras que ya están funcionando o nuevas. “Se hará foco en el interior del país, se espera financiar dos o tres (incubadoras) allí. En Montevideo se va a trabajar con la incubadora Ingenio, que es la que tiene más experiencia. Y se va a crear nueva incubadora que se llamará Multipropósitos, que será más general. Porque Ingenio tiene una visión más de TIC. Multipropósitos es un programa nuevo de duración de cinco años, o sea que estará hasta 2017. Lo va a gestionar la agencia”, aseveró la gerenta de Operaciones de la ANII.

Los proyectos de emprendedores cuentan con un monto máximo de US$ 25 mil y un subsidio que no puede superar el 80%. Hasta ahora los postulantes podían tener hasta 35 años de edad. A partir del año que viene se quita ese límite. La clave de todo plan estará marcada por su nivel de innovación y por su posible inserción en el mercado, que posea un modelo de negocios detrás. En definitiva, que amerite el subsidio pese a los riesgos que cualquiera de estas iniciativas conllevan.

En términos de proyectos pequeños de innovación, la ANII procurará para el año que viene solucionar las certificaciones de calidad. “Financiaremos a empresas que necesiten certificar alguna norma o sistema para exportar, si no el cliente en el exterior no le compra”, dijo Goldberg. Esto tendrá un porcentaje máximo de subsidio del 70% y hasta US$ 70 mil. Esperan abrir las ventanillas a fines de febrero.

Apoyos diversos
Los proyectos pueden necesitar entre US$ 5.000 y US$ 250 mil, dependiendo el instrumento. Los emprendimientos mayores pueden incluso necesitar US$ 400 mil y en algunos casos US$ 1 millón, combinados en subsidios con crédito, o solamente crédito (ver recuadro). Desde este año la modalidad del crédito se ha afirmado: se espera que la empresa tenga una rentabilidad dada para que pueda devolver ese dinero, con el cual la ANII tiene la posibilidad de financiar nuevos proyectos.

A la Agencia le gusta decir que no son sectoriales, sino que sus iniciativas atraviesan todos los sectores de la economía: servicios, agro, tecnología, farmacéutica, entre otros, en el que se entremezclan todo tipo de proyectos: control de nieblas y heladas, vacunas para esturiones, tratamientos de lácteos, producciones de frutas, desarrollo de asfalto, software de logística, de gestión, de datos, procesos ligados a la industria textil, alimentos relacionados a la producción avícola, cautiverio de especies nuevas, desarrollo de vinos, sistemas de domótica.

“Esto es un proceso dinámico, somos una agencia de innovación y tenemos que ser innovadores nosotros mismos. Se han logrado buenos proyectos y otros que todavía no han terminado”, dijo a El Observador, Norberto Cibils, directivo de la ANII del área de proyectos de empresa. “Cuando se presenta un proyecto y luego que se evalúa, se aprueba y se pone en marcha, lleva en promedio dos años. Entonces, el resultado final se ve después de un tiempo y esto es muy nuevo”, añadió.

Según la ANII, el 80% de los planes aprobados son exitosos, esos que cumplen con los objetivos y lo que se planteó realizar en un principio. Para la agencia hay que tener conciencia de que se trata de acompañar en el riesgo a una empresa. Y ese es el riesgo continuo que corren.

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