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Los portadores del símbolo olímpico deben llevarlo, en su camino al Estadio Olímpico, por aire, mar y tierra. Sin embargo, algunas veces se torna más difícil que otras y eso puede generar algún contratiempo.

En esta oportunidad, el encargado de llevarlo era el canoísta Zak Franklin, a través de los rápidos de un río turbulento en Hertfordshire. El agua que pegaba contra el bote salpicó bastante, al punto que cayó en gran cantidad sobre la antorcha haciendo que esta se apague.

Al terminar el recorrido, se cambió rápidamente por una nueva y se volvió a realizar el viaje para terminar con normalidad.

Esta no es la primera vez que la antorcha sufre un contratiempo de estos. En los primeros días, el símbolo fue blanco de muchas críticas por sufrir varios problemas seguidos.

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