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El salón de actos estaba lleno el día en que el Ministerio de Salud Pública presentó los resultados del primer año del Plan Nacional de Salud Mental, uno de los programas emblemáticos de este gobierno. Las expresiones y las palabras eran todas de felicidad. Sin embargo, el director del programa, Hebert Tenenbaum, reconoció a El Observador que por ahora el “derecho” corresponde a algunos, ya que se priorizaron ciertas poblaciones.

¿Qué es lo que se puso en funcionamiento este año?

En todas las instituciones, públicas o privadas (sobre todo en las privadas, que es donde había más carencias), hay hoy un departamento de salud mental instalado. Con ese encargado estamos en contacto permanente. La salud mental, que no existía, ahora existe en todas las mutualistas y están brindando las prestaciones a las que están obligadas. Al principio costó, estuvimos encima, pero hoy funciona prácticamente en todas.

¿Qué es exactamente a lo que el usuario puede acceder hoy?

Los niños, adolescentes y jóvenes de hasta 25 años, y personas con intentos de autoeliminación, tienen derecho a psicoterapia. Muchas veces (otras personas) nos llaman y nos preguntan si pueden. No, no es para todo el mundo.

¿Cómo se explica esa priorización? Se podría criticar una discriminación entre “enfermos de primera” y “enfermos de segunda”.

Bueno, lamentablemente por decisiones políticas se hizo gradual. Tiene un fundamento, que puede ser discutible, pero lo tiene. Se pensó en la niñez y la adolescencia porque ahí es donde se estructura la personalidad. Se toman los trabajadores de salud por el lugar en que están y por lo que influyen. Para ellos existe la psicoterapia. Al modo 1, que es el preventivo, pueden acceder familiares de personas con enfermedades mentales, suicidio, adicciones, muerte violenta. También hay atención a embarazadas y talleres de crianza para padres y madres. Esos grupos están funcionando, aunque dependen de la demanda.

Los usuarios que tienen derecho, ¿saben que lo tienen?

Falta mucha difusión. Es una autocrítica que el ministerio se hace. La difusión la hemos hecho nosotros a pulmón, que nos hemos reunido con los gremios y con los usuarios. Pero esto merecería una campaña. Está comprobado en el mundo que la atención en salud mental hace que las internaciones psiquiátricas bajen notablemente, y que también bajen otras enfermedades que tienen cierta raíz psicológica. Es beneficioso. El tema es convencerse.

¿Cuáles son los principales desafíos para el año que viene?

Lo primero es mejorar la detección del riesgo suicida, sobre todo en el interior. Lo segundo es atender las personas con trastornos mentales crónicos. Vamos a hacer un censo nacional de residencias, las llamadas casas de salud, donde viven personas con trastornos. Sabemos que son las menos atendidas, por eso queremos saber cuántas son. Siempre se habla de la Colonia Etchepare, pero hay miles con trastornos mentales en la sociedad. Muchos viven con sus familias, tienen problemas sociales y laborales.

¿Cuándo se va a hacer el censo?

A principios de 2013. Se va a hacer un llamado para que todas las casas se inscriban.

Hay usuarios del sistema a los que el médico les indica psicoterapia pero que no integran los grupos priorizados. ¿Cuándo podrán acceder?

Lo que te conté es lo obligatorio. Eso no quiere decir que no haya otros servicios. En ASSE se atiende a mucha más población, y empezó hace 15 años. No sé si se atiende bien, mal o regular. Eso no lo sé. En algunas mutualistas también (hay servicios más allá del plan), aunque ahí está el tema de los copagos.

¿Pero hay psicoterapia disponible para esas personas? ¿O solo para algunas?

Hay equipos de salud mental en todo el país. No sé si en todos hay lo mismo; eso lo tendrías que hablar con cada institución.

Pero el plan, ¿prevé que la psicoterapia esté disponible para todos en algún momento, como una prestación obligatoria?

Es una decisión política. Como objetivo, la cobertura universal está planteada.
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