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Cuando Joaquín "El Chapo" Guzmán, el principal narco del mundo, necesitó a un jefe de sicarios para enfrentarse a la temible banda enemiga de Los Zetas, convocó a Édgar Valdez Villarreal. Conocido como La Barbie por su cabello rubio y sus ojos celestes, era la imagen del terror desde que actuó como jefe de pistoleros del clan mexicano Beltrán Leiva. Nacido en estados Unidos pero de origen mexicano, Valdez Villareal divulgó decenas de videos donde descuartizaba a víctimas junto a las que dejaba un mensaje, su sello de la venganza.

El 30 de agosto de 2010 fue detenido. Desde ayer integra una lista de 13 criminales que el gobierno de Enrique Peña Nieto entregó a la Justicia de Estados Unidos.

Analistas estiman que la fuga de El Chapo de una prisión de máxima seguridad provocó al gobierno de México a hacer buena letra con Washington y dar una señal al narcotráfico.

En la década de los 80 y 90, los carteles colombianos lanzaron una ola de terrorismo bajo el lema "mejor una tumba en Colombia que una celda en Estados Unidos".

El anterior presidente mexicano, Felipe Calderón, "empleó sin vacilar" en mecanismo de la extradición, informó el diario El País de Madrid. La guerra contra el narco lleva 80.000 muertos y 20.000 desaparecidos.

En Estados Unidos los narcotraficantes no tienen el beneficio que le da el frágil sistema penal mexicano.

Con Peña Nieto casi no hubo extraditados, buscando representar una línea que era crítica a la intromisión de Estados Unidos en asuntos internos.

Un debate similar se dio en Colombia cuando Estados Unidos aplicó el llamado "Plan Colombia", con miles de millones de dólares en pertrechos y preparación.

La fuga de El Chapo parece haber jugado en papel en el cambio de rumbo.

Estados Unidos agradeció el gesto como señal de "una nueva era de colaboración". "Las extradiciones no habrían sido posibles sin la estrecha y productiva relación con México y sus inquebrantables esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado", afirmó la fiscal general, Loretta Lynch, informa El País, y agrega que "en el paquete de extraditados caben todos los horrores. Hay acusados de asesinato, secuestro, lavado de dinero, narcotráfico y violación. Entre ellos figuran los tres miembros de la pandilla Barrio Azteca, acusados de haber matado en 2010 a una empleada del Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, a su marido y al esposo de otra funcionaria".

Además de la Barbie, destaca José Costilla-Sánchez, alias El Coss, un antiguo oficial de policía que llegó a la cúpula del cártel del Golfo. Arrinconado por sus enemigos –para un narco no hay nada más peligroso que otro narco- terminó cayendo igual que la Barbie. Ahora irán rumbo a Estados Unidos.

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