Antes de la invasión rusa contra Ucrania, Bajmut tenía cerca de 70.000 habitantes. Los combates comenzaron allí ya avanzado el verano boreal, hace más de nueve meses.
Antes de la invasión rusa contra Ucrania, Bajmut tenía cerca de 70.000 habitantes. Los combates comenzaron allí ya avanzado el verano boreal, hace más de nueve meses.
Tropas rusas mantienen sitiada desde entonces esta ciudad, ubicada en un sector controlado por Kiev de la región de Donetsk, en la zona industrial del Donbás, en el este de Ucrania.
En el curso de esta guerra de trincheras, ya han muerto miles de soldados de ambos bandos, pero los frentes no se han desplazado mayormente.
A comienzos de enero, el jefe del grupo de mercenarios rusos Wagner, Evgueni Prigozhin, anunció la toma completa de la localidad de Soledar, en las cercanías de Bajmut.
Dos semanas más tarde, el Ejército ucraniano confirmó que se había retirado de Soledar. Fue una victoria puntual para Rusia, cuyas tropas pudieron acercarse así a Bajmut.
El fin de semana pasado, el jefe de la “empresa militar de guerra” -como llaman en Moscú al grupo Wagner- afirmó en un video que la bandera rusa ha sido izada en el edificio del ayuntamiento| de Bajmut. En un sentido jurídico, significa que había conquistado la ciudad de mayor importancia estratégica de la región de Donetsk.
Kiev, sin embargo, refutó ese anuncio, calificándolo como falso. Tampoco el Ministerio de Defensa ruso ha confirmado la toma de la ciudad. Según estos, los combates continúan.
Prigozhin está enfrentado con el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, al que le critica sus tácticas y le reprocha una logística deficiente para los combatienes. Algunas versiones dicen que hay una franca lucha entre ambos hombres por la influencia en el Kremlin. Y esta lucha estaría teniendo lugar en Bajmut.
Según Kiev y analistas de la OTAN, las tropas mercenarias rusas comprometidas en la batalla han perdido hasta 20 mil hombres, en una proporción 5 a 1 en relación con las tropas ucranianas.
Pero las informaciones que emanan de las partes enfrentadas en esta guerra difícilmente pueden ser verificadas. No obstante, está claro que la ciudad ha sido destruida en gran medida. Se estima que solo unos 3.000 habitantes permanecen allí.
Según alcalde, Oleksandr Marchenko, la mayoría de esos civiles está viviendo en refugios subterráneos sin agua, gas ni electricidad. "No hay un solo edificio que haya permanecido intacto en esta guerra", le dijo a la BBC hace algunas semanas.
Este miércoles, la ministra ucraniana para la Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados, Iryna Vereshchuk, hizo un llamamiento a los ciudadanos ucranianos de las zonas del país bajo control ruso para que intenten salir lo antes posible a través de “terceros países”.
Según medios ucranianos, el llamamiento de Vereshchuk busca que los ciudadanos ucranianos que viven en estas zonas se pongan a salvo ante la previsible intensificación de los combates cuando comience esta contraofensiva.
El contraataque se produciría cuando Ucrania complete la dotación y puesta a punto de los tanques pesados enviados por Alemania y el Reino Unido. Los blindados entrarían en combate apenas cese la “temporada de fango” que sigue al invierno en la región.
El sólo hecho de que las tropas rusas sitien Bajmut desde hace nueve meses y los ucranianos resistan confiere a la ciudad un alto valor simbólico.
Por otro lado, la contraofensiva ucraniana se estancó en el otoño, y el último éxito fue la liberación de la parte occidental de la región y de la ciudad de Jersón, en noviembre.
Desde el punto de vista estratégico, analistas militares aseguran que Bajmut tiene poco valor estratégico. La ciudad no alberga una base militar, ni es un nudo de conexiones o un importante centro de población.
Como afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, "la caída de Bajmut no significará necesariamente que los rusos hayan cambiado el rumbo de esta guerra".
Pero para Ucrania sería una pérdida política y simbólica que acabaría con la consigna "¡Bajmut resiste!" en las redes sociales.
El propio presidente ucraniano Volodimir Zelensky hizo de la ciudad un emblema de resistencia cuando al visitar Washington en diciembre, lo llamó "la fortaleza de nuestra moral" y entregó una bandera de Bajmut al Congreso de Estados Unidos. "La lucha por Bajmut cambiará la trayectoria de nuestra guerra por la independencia y la libertad", dijo entonces.
Otra mirada destaca que está situada junto a la carretera E40, entre Járkiv y la ciudad rusa de Rostov del Don. El control de Bajmut le abriría el camino al Ejército ruso para avanzar hacia otras ciudades más al oeste, como Slóviansk o Kramatorsk, un importante centro industrial y administrativo en la zona de Donetsk. Así, Rusia se acercaría a su objetivo de controlar dicha región.
Hasta ahora, ni Rusia ni Ucrania parecen estar dispuestas a renunciar a Bajmut, que está en su mayor parte en ruinas.
Pero los analistas militares han manifestado críticas al respecto. Indican que podría resultar más efectivo replegarse a una nueva línea de defensa. De lo contrario, morirían reservistas que se necesitarían en la contraofensiva, dijo, por ejemplo, el analista ucraniano Oleh Schdanov.
El historiador militar Roman Ponomarenko, por su parte, declaró a la prensa: "Si dejamos simplemente Bajmut y retiramos nuestras tropas y equipamiento, no puede pasar nada terrible. Pero si ellos cierran el cerco, perderemos hombres y pertrechos”.
Ralph Thiele, quien trabajó en la oficina privada del comandante en jefe de la OTAN, dijo a comienzos de marzo a DW que estima que los ucranianos tienen pocas posibilidades en la batalla de Bajmut, porque, según explicó, están rodeados en buena medida y los rusos tienen superioridad militar en ese lugar.
(Con información de DW, BBC y agencias)