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Qué culpa tiene Juan Pablo II, que predicó el amor al prójimo, o Mahatma Gandhi, que pasó hambre por la paz? O José Artigas, o Gabriela Mistral, o cualquier otra figura de la historia que desde su perfil de bronce reciben insultos futboleros o inscripciones políticas, sindicales y de otra índole, cuando no le pintan el pelo o la nariz. Si hasta a la Venus de Milo le han puesto tanga. Tampoco se salvó el Obelisco. Pero lo manchado, manchado está y, por tal motivo, la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) tiene una cuadrilla antigrafiti que no da abasto con la limpieza de los espacios públicos y la restauración de su patrimonio.
La cuadrilla antigrafiti realizó 147 intervenciones entre abril y julio de este año. “Precisamos otro equipo. La gente no tiene ni idea de la maldad que hace”, afirmó Daniel Espósito, director de la división de Espacios Públicos.

El trabajo está a cargo de cuatro miembros de la cooperativa La Alborada bajo la dirección de un capataz municipal. Atienden una pintada por día, pero han llegado a limpiar hasta cinco.
La Plaza Cagancha es de las más grafiteadas. Sus mármoles son un reflejo de las polémicas del momento. El mensaje “No a Aratirí” fue reemplazado por el “Liberen a David” (el taxista procesado con prisión por agredir a los colegas que trabajaron el 1º de mayo), para luego dejar paso a reivindicaciones por la legalización de la marihuana y más tarde al conflicto en la educación.

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La cuadrilla tuvo que limpiarla 11 veces en cuatro meses. Las tareas insumieron más de 40 horas y se aplicó en más de una oportunidad antigrafiti. Este producto logra que la pintura que se le coloque arriba no se adhiera y sea fácilmente retirada con un hidrolavado. Sería la solución para todos los monumentos pero es muy costoso.
La Plaza 1º de Mayo cambia de color con cada conflicto sindical. Entre abril y julio de este año fue vandalizada cuatro veces. El muro que da hacia la calle Yatay es el más afectado por las pintadas. Lo que se manchó en unos segundos tardó más de 14 horas en ser borrado y restaurado.

Otro punto conflictivo es el pasaje Emilio Frugoni entre la Universidad de la República y la Biblioteca Nacional. La cuadrilla la visitó nueve veces y dedicó 55 horas a la limpieza. La IMM contrató a la cooperativa para realizar tareas de mantenimiento del pasaje por un plazo de siete meses.

La rambla también paga los platos rotos de quienes toman un spray para hacer sus descargos. Había sido especialmente limpiada para la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo a principios de marzo. No duró ni un suspiro. La cuadrilla tuvo que salir 48 veces desde entonces.

El objetivo es devolver el esplendor robado. Sin embargo, las pinturas y el pegamento van siendo absorbidos por el mármol. La extracción se hace cada vez más difícil. La solución está en utilizar disolventes fuertes. Al mismo tiempo, el bronce de los monumentos va perdiendo su pátina original. Su restauración debe ser hecha por un especialista. Algunas veces, la cuadrilla tiene que reponer revestimientos enteros.

El club Defensor Sporting será sancionado con una multa de 200 unidades reajustables ($ 116. 992) por las pintadas que realizaron sus hinchas en las inmediaciones del estadio Luis Franzini. Hace unas semanas aparecieron columnas, semáforos, cordones de vereda y paradas de ómnibus y hasta puertas y ventanas de los vecinos, pintados de color violeta. La división de Espacios Públicos de la IMM cuenta con imágenes tomadas por inspectores municipales de “los muchachos saliendo de la sede” con el pincel de brocha gorda en la mano. El club está emplazado en un predio municipal y, según explicó Espósito, la concesión exige a la institución a mantener el entorno.

Las fotografías son una prueba más “contundente” de la que se tenía contra Peñarol. En mayo habían aparecido pintadas de hinchas en la plaza Líber Seregni y en plazoletas y muros de la rambla luego de una convocatoria por internet, que fue inmediatamente borrada. La IMM intimó al club a limpiar los grafitis.

La IMM también amonestó a Nacional. Luego de la final del último campeonato uruguayo la Plaza Independencia se pintó de rojo, azul y blanco. “La directiva dice que no puede controlar las troperías que hacen los hinchas”, dijo Espósito.
Los clubes manifestaron su interés de participar en una campaña que aliente el respeto por la ciudad. Se maneja la idea de que los futbolistas Álvaro Recoba y Antonio Pacheco participen en un spot televisivo.

La comuna no ha multado a partidos políticos o a sindicatos pero Espósito señaló que se les realiza “observancias permanentes”. Los partidos deben colaborar luego de cada campaña electoral con la limpieza. “Son elementos más agresivos y peligrosos. Las columnas no están diseñadas para soportar el viento con pasacalles”, agregó.

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