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Una situación anormal e inesperada se vivió ayer en una sala de cine del Shopping Punta Carretas, donde se exhibía una sesión especial de la película “La era de hielo 4”.

Cerca de la mitad de los espectadores en la función, organizada por la aerolínea brasileña Tam, eran agentes de viajes invitados por la empresa.

En la oscuridad de la sala, resultó llamativo que en determinado momento y como una reacción en cadena comenzaron a encenderse pantallas luminosas entre el público, que consultaba sus celulares y se retiraba del recinto.

La noticia de la suspensión por “tiempo indefinido” de los vuelos de Pluna corrió como reguero de pólvora entre los operadores turísticos. La sensación fue de desazón total, ante el “caos” que generará la reprogramación de vuelos –en caso de que se pueda hacer– y en muchos casos directamente con las cancelaciones. Será “imposible” solucionar la situación de todos los que tenía previsto viajar al exterior en vacaciones de julio, dijo un operador. “Esto es terrible, una irresponsabilidad muy grande por parte del gobierno, no pueden hacer esto en una previa de vacaciones de julio”, dijo a El Observador notoriamente apesadumbrado el presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes (Audavi).

“Mañana empiezan a salir pasajeros para muchos lugares del mundo” dijo Bañales, que estimó “imposible” reprogramar todos los ticket y paquetes turísticos vendidos.

Las únicas alternativas para quienes tenían previsto viajar la región será a través de vuelos de aerolíneas, como por ejemplo Tam o Aerolíneas Argentinas, que “van a estar repletos”, razonó.

“Va a haber una cantidad de caso que no van a tener solución, habrá sobreventa de todos los vuelos. Para algunas personas va a haber solución”, remarcó Bañales.

Peor será la situación para quienes viajen a destinos más lejanos conectado con vuelos de Pluna. En esos casos el riesgo de perder las conexiones será mayor aún.

Para el presidente de la gremial de agencias de viajes se trata de un “problema social” que trasciende lo empresarial. “Hay gente que ahorra por muchos años para tener sus vacaciones y no se puede actuar con esta irresponsabilidad. Está afectando a toda la población, y no hablamos solo de la de poder adquisitivo”. Bañales se refirió a las familias que “ilusiona a sus hijos de disfrutar de de las Cataratas, de Río (de Janeiro) y se queda sin eso”, afirmó. Otro operador sostuvo que no será posible asignar a otras compañías los pasajeros que compraron vuelos de Pluna porque ninguna aerolínea se hará responsable.

Alarma
Para el sector turístico se trata de una situación “de emergencia”.

El titular de la gremial dijo que las pérdidas deberán ser asumidas “por el cliente y las agencias de viaje” ya que no habrá a quién reclamar. “El problema que tenemos acá es que cuando hay un servicio adquirido en un paquete” se pierde el riesgo de perder todos los servicios asociados. Por ejemplo, si el viajero no se presenta, “el primer día de la estadía no se devuelve”, ejemplificó Bañales. La misma situación se da cuando por ejemplo existen paquetes sin flexibilidad. “Si existe un circuito en Europa que empieza solamente los días lunes, si la persona no llega ese lunes perdió todo”.

Los que no consigan una solución, “se van a quedar sin viajar”, añadió el operador.

Además, no se sabe si el dinero por los pasajes comprados a Pluna podrá ser recuperado.

Una situación que se había dado con el paro definido por los trabajadores de la aerolínea, era que la empresa devolviera el dinero a futuro o se endosaba el pasaje en otra empresa, a costo de Pluna. Ante el crédito generado para ser usado en el futuro, es probable que no se dé una recuperación de ese dinero, dijo Bañales.

El proceso concursal permitirá determinar responsabilidades
Un concurso de acreedores por parte de Pluna implicaría una evaluación minuciosa de la actuación de la administración y la directiva en los últimos años por parte de la Justicia, con la posibilidad de que se determinen responsabilidades a nivel personal y patrimonial de los gestores de la empresa. Incluso si se concluye que la empresa demoró de forma indebida la presentación a concurso, el patrimonio de los directores y administradores podría verse involucrado.

Según explicó a El Observador el responsable del área de servicios jurídicos de la Liga de Defensa Comercial (Lideco), Fernando Cabrera, “en el concurso se forma un expediente de calificación, donde se estudia la conducta de los administradores de la sociedad”. Sostuvo, además, que “una de las causales de responsabilidad es que haya dilatado indebidamente el amparo concursal”.

De todas formas, una de las cláusulas contenidas en el acuerdo que determinó la salida de LeadGate de la sociedad incluía la “indemnidad” de las partes, lo que implica que ninguna de las partes podría iniciarse reclamos judiciales con excepción de las acciones que puedan configurar un delito penal.

De acuerdo al procedimiento establecido en la Ley 18.387, un deudor en estado de insolvencia puede acercarse voluntariamente al juzgado y solicitar un concurso de acreedores, presentando los estados contables completos de los tres últimos ejercicios.

Si la justicia admite el concurso, se decreta una intervención de la empresa. Como los pasivos de Pluna superan los activos –al 30 de junio de 2011 mostraba un patrimonio negativo de US$ 11 millones y las últimas estimaciones sitúan el rojo en US$ 50 millones–, el juez desplazará a las autoridades y las sustituirá por un síndico, elegido entre una lista de 30 instituciones y 30 suplentes, con una estructura capaz de gestionar una sociedad del tamaño de Pluna. Luego de esa instancia se fija una fecha a 180 días para realizar una junta de acreedores. Aquellos que tengan deudas de Pluna deberán presentarse en los primeros 60 días luego de admitido el concurso por parte de la Justicia para entrar en el proceso. A continuación, el síndico tendrá un plazo de 30 días adicionales para presentar un informe sobre los créditos verificados.Hasta los 60 días previos a la junta, Pluna tendrá la posibilidad de presentar a los acreedores una propuesta de pago. Si es admitida por la mayoría de los créditos –cada involucrado tendrá un poder de voto proporcional al monto del dinero que se le adeuda–, la propuesta será aceptada y todos los acreedores, incluso aquellos que rehusaron la iniciativa del deudor, deberán ceñirse a la propuesta.

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