ver más

Tres historias diferentes pero con un mismo final: la calle. Mario, Sergio y Catalicio son tres hombres que por diferentes circunstancias viven en situación de calle. Los tres dicen tener hijos, familia y un oficio. También los tres aseguran que ya están acostumbrados a vivir en estas condiciones, aunque reclaman "un techo" para volver a empezar.

Mario duerme en el centro de Montevideo, en las inmediaciones de Rivera y Jackson. Comenzó a vivir en la calle en 2004. Dijo que trabajó como chapista y en su intento por encontrar una salida económica tras las crisis de 2002, realizó un préstamo y montó un emprendimiento propio. La cosa no funcionó como esperaba y tras los problemas económicos dijo que su familia no lo apoyó. Actualmente se siente "bien" en la calle y asegura que no irá a los refugios del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) aunque lo obliguen.

Sergio tiene 47 años y es un personaje que no pasa desapercibido para los conductores que paran en la rambla a la altura de la embajada de Estados Unidos. Característico por sus bailes y la alegría con la que aborda a los autos, Sergio dice que ya tiene su propia "clientela". Por día indica que saca un jornal de entre $150 y $200 con lo que compra comestibles y "algún vino" para sacarse el frío por las noches. Anda con todas su pertenencias a cuestas y coincide con Mario en afirmar que la calle ya es su lugar. En cuanto a los refugios, considera que hay gente que debe estar en ellos para no comprometer su salud, pero en su caso prefiere dormir a la intemperie.

Catalicio tiene 67 años. Es jubilado de Industria y Comercio. Actualmente es uno de los indigentes que duerme bajo el puente Sarmiento. Gana una jubilación de $5.000 y cuidando autos saca un jornal con el que costea sus gastos. Dijo que está "tramitando" su ingreso al Piñeyro del Campo porque considera que los refugios no son para él. Catalicio tiene dos hijos, uno que fue a visitarlo el día antes de realizar esta nota y otra hija que es maestra. Para él los refugios tendrían que tener un horario más extenso para permitirle a las personas en situación de calle trabajar un poco más durante la noche y dejar que sus pertenencias pudieran quedar guardadas allí.

Seguí leyendo