La cámara a través de los aros
El cine y los Juegos Olímpicos tienen una relación de un siglo, desde las primeras filmaciones en Estocolmo hasta Londres, tanto el documental como la ficción han aprovechado su narrativa
La relación entre los Juegos Olímpicos y el cine se remonta a unas secuencias de apenas unos minutos en la inauguración de la primera Olimpíada en Londres, en 1908. Se trata de multitudes esperando el paso de la carroza real y de los reyes en el palco del estadio de White City.
Estos fragmentos documentales fueron el inicio de una relación entre el deporte olímpico y el celuloide que más de 100 años después tiene como resultado una buena cantidad de documentales y de películas de ficción.
Cuatro años después, la cita de Estocolmo en 1912 ya tuvo filmado el desfile inaugural y varias de sus pruebas.A partir de entonces, cada evento olímpico tuvo una relevancia visual mayor, acompañada por el sucesivo avance de la tecnología.
El cine no dejó pasar heroicas historias de deportistas que tuvieron un destaque especial en los Juegos. Tampoco dejó afuera a los conflictos políticos que se cruzaron con los atletas en diversas ediciones, algunos de ellos verdaderamente sangrientos.
En 2008 en Beijing, el director de la impresionante ceremonia inicial fue el cineasta Zhang Yimou. Aunque quizá la cumbre del dueto cine/olimpíadas sea Carros de fuego, el filme británico de 1981 dirigido por Hugh Hudson, que obtuvo el Oscar a mejor película. La imagen de los corredores en París 1924, con música de Vangelis, quedó grabada en la retina para siempre.
Jim Thorpe all american (Estocolmo, 1912, Los ángeles, 1932)
El atleta de origen Sac and Fox (pueblo aborigen de los EEUU) Jim Thorpe compitió en los Juegos de Estocolmo de 1912 y de Los Ángeles, de 1932, donde obtuvo varias medallas, en decatlón y pentatlón. También jugó al béisbol y al fútbol americano. Por este motivo, le quitaron las preseas, porque consideraron que ya no era un atleta amateur. En 1951, el director Michael Curtiz dirigió a Burt Lancaster en la biopic de Thorpe, que fue un verdadero suceso de taquilla y elevó al deportista al grado de héroe. En 1983, el Comité Olímpico Internacional le devolvió las medallas.
Olympia (Berlín, 1936)
Adolf Hitler tenía la fiesta preparada para que el deporte nazi se luciera en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. El ministro de propaganda del régimen, Joseph Goebbels, le encargó a la cineasta estrella Leni Riefenstalh que filmara una película que eternizara ese momento. El resultado fue Olympia, según muchos críticos cinematográficos calificados, el mejor documental que se ha filmado sobre los Juegos Olímpicos. La cámara de Riefenstalh capta las diferentes pruebas como nadie había visto a los atletas en una pantalla de cine. Sus métodos innovadores y la poesía del montaje hacen de Olympia un documento soberbio de la competición de Berlín, donde –para enojo del mismísimo Hitler– la estrella que brilló en las pistas fue el atleta negro estadounidense Jesse Owens, ganador de cuatro medallas doradas.
Freedom’s fury (Melbourne, 1956)
En muchos Juegos Olímpicos, las tensiones políticas se mezclaron con el deporte. Uno de los más emblemáticos de esa violenta combinación sucedió en Melbourne en 1956, con motivo del partido de waterpolo entre Hungría y la Unión Soviética. Unos meses antes del partido, fuerzas independentistas húngaras se habían levantado en Budapest contra el gobierno comunista, satélite de Moscú. El Ejército Rojo aplastó la revuelta y fusiló a los cabecillas húngaros. Cuando húngaros y soviéticos se enfrentaron en la piscina el aire se cortaba con cuchillo. El jugador húngaro Ervin Zador provocó a un soviético que le propinó un piñazo en el ojo y lo hizo sangrar. Pronto el agua quedó roja y la batalla se generalizó. Hungría ganó 4 a 0, y luego obtuvo el oro con Yugoslavia.
Munich (Munich, 1972)
En 2005, Steven Spielberg filmó la historia de la venganza por parte de hombres del servicio secreto israelí de los asesinatos de 11 atletas judíos en la villa olímpica de los Juegos de Munich, en 1972. La historia no se conecta directamente con el deporte, pero es un buen documento para poner en contexto el uso político que han tenido los Juegos en diferentes ediciones. Un comando palestino conocido como “los fedayines” se coló en los departamentos de los israelíes. Casualmente, en el apartamento vecino estaba la delegación uruguaya, alguno de cuyos atletas quedó retenido y luego escapó. Al principio, los uruguayos creyeron que se trataba de tupamaros.
¡Salve deporte, tú eres la paz! (Moscú, 1980)
En 1979, el comité de organización de los Juegos de Moscú le encargó al director Yuri Ozerov que filmara un documental sobre la gesta. Como todo producto soviético, la película es monumental y tiene toda la pompa de unos juegos planeados para ser los más majestuosos de la historia, pero que sufrieron en plena guerra fría el boicot de Estados Unidos y de muchos países occidentales, entre ellos Uruguay. Uno de los elementos más recordados de esos juegos y del documental es el osito Misha , la mascota oficial del evento.