Calle 13, con solo un año de separación con su último concierto en Montevideo, logró doblar su convocatoria anterior.
Calle 13, con solo un año de separación con su último concierto en Montevideo, logró doblar su convocatoria anterior.
Su último espectáculo fue en el Teatro de Verano, lugar que meses después ya les ha quedado chico. El Velódromo los recibió con la tribuna agotada y una concurrencia que se aproximó a las 10 mil personas, que aguardaron el comienzo con Cuatro Pesos de Propina, que desde temprano abrió la pista de baile con temas de su próximo disco.
Calle 13 ya había presentado oficialmente su último disco Entren los que quieran, por eso el jueves se bailó al ritmo de los mayores éxitos de su carrera, además de un tema del reggeatonero puertorriqueño Voltio, grabado junto a René Pérez (Residente).
Al contrario de lo que dice su canción, aquí no bailaron los pobres. Con precios de $ 1.040 y $ 540, muchos fueron los que quedaron afuera de las rejas del Velódromo y escucharon el show desde afuera. Tampoco las vallas ni la seguridad pudieron aguantar la fuerza de la tribuna, que no demoró demasiado en liberarse hacia el campo y disfrutar la vista preferencial.
Sin embargo, el ambiente no dio para disturbios. En la fiesta de Calle 13 se baila y grita hasta el cansancio y se apoya fervientemente los comentarios sociales de Residente.
En ese sentido, fueron varios los pequeños discursos que la voz del grupo dirigió al público. La realidad política de Puerto Rico, la prensa y la igualdad sexual fueron algunos de ellos. “Esto es pa’ todo el mundo. Y si no lo entiendes, pues edúcate”, dijo sobre el último punto.
El show comenzó con la energía arriba y solo bajó por momentos. El merengue contagioso de Vamo’ a portarnos mal abrió el escenario y se mereció los primeros coros del público, seguido sin pausa por No hay nadie como tú y Baile de los pobres. Continuaron con las contestatarias Digo lo que pienso y Ven y critícame.
Sus mayores hits, Cumbia de los aburridos, Tango del pecado y Atrévete-te-te siguen siendo los más bailados y coreados por el público, sumado al más reciente Vuelta al mundo y a Pal’ norte, donde el impresionante canto de Ileana Cabra (PG-13) tuvo su eco en la audiencia.
Por su parte, Calma pueblo y La bala –algunos de los temas que más destilan conciencia social– y un mashup entre sus primeros éxitos Suave y Chulin Culin Chunfly de Voltio tuvieron un aire mucho más roquero con la ayuda de la guitarra casi metalera de Mark Rivera.
Latinoamérica merece párrafo aparte por ser una de las canciones que más llegó al público. Tal vez pocas interpretaciones de este canto a la unión latinoamericana sean tan emocionantes como la que realizaron en la ceremonia de los premios Grammy Latino del año pasado, pero presenciarla en vivo tiene lo suyo. Si no se siente, el arraigo latino se contagia.
Además, la voz de Ileana Cabra no tiene nada que envidiarles a las señoras cantantes que interpretaron el tema en la grabación del disco.
Pérez reconoció que este tema nació una vez que comenzó a viajar y conocer de verdad al continente. “Tuve mucha suerte para escribir esta canción. Todavía no sé cómo la hice. A mí me gusta mucho. Y a ustedes se la regalo”, dijo. El resultado fue uno de los puntos más altos del espectáculo, tanto por la canción como por su mensaje.
El segundo tuvo que ver con “la combinación entre Uruguay y Calle 13”. El tema La Perla –que se basa en un muy uruguayo candombe– contó con la ayuda indispensable de la cuerda de tambores de Huracán Buceo (o “Bruceo”, según lo pronunció Residente) y que también los acompañó en su show de 2008 en el Palacio Peñarol.
A pesar de que Eduardo Cabra (Visitante) trató de controlar el ritmo con su batuta, esa combinación sonó en varios momentos desfasada y la cuerda de tambores pareció perderse entre su ritmo natural y el de la canción.
Su show en el Velódromo terminó oportunamente con Fiesta de locos, un tema que resume las dos horas y media de una verdadera celebración sin descansos.