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La primera piedra la arrojó el lunes pasado la ciencia cuando se divulgó un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por su sigla en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Parafraseando la cita bíblica –el que esté libre de culpa que arroje la primera piedra–, la ciencia y la cadena cárnica se enfrentaron esta semana al conocerse un informe que vincula el consumo de carne roja –y los productos procesados a partir de ella– con la posibilidad de contraer dos tipos de cáncer.

La OMS señaló públicamente que las carnes procesadas son carcinógenas, colocándolas al mismo nivel que el tabaco, entre otros productos que pueden producir cáncer. En la misma declaración, el organismo aclaró que la carne roja es "probablemente" carcinógena.

Entre las procesadas se ubican todas las carnes que hayan sido saladas, curadas, fermentadas, ahumadas o que hayan pasado por procesos para mejorar su sabor o extender su preservación. Así se incluyen desde los frankfurters hasta embutidos de pollo, pasando por la panceta.

En cuanto a la carne roja engloba "todo tipo de carne muscular de mamífero", incluyendo vacunos, ovinos, porcinos y equinos.

Los científicos de la IARC vincularon el consumo de productos procesados con la posibilidad de contraer cáncer de colon y estómago, en tanto que para las carnes rojas la probabilidad estaría en contraer el mal en el colon, el páncreas y la próstata.

Los investigadores ubicaron a los productos procesados en una zona de mayor riesgo de contraer el cáncer, en tanto la carne quedó en una segunda categoría.

Estalla la polémica

La piedra de la cadena cárnica no se hizo esperar y hubo reacciones en el mundo entero, no solo en Uruguay. Por ejemplo, el Instituto Norteamericano de la Carne que integra la industria cárnica, consideró el informe "alarmista", que fue el concepto que predominó en la mayor parte de las reacciones mundiales.

En otro ámbito, en la tierra del prosciutto, el famoso jamón italiano de Parma, pregonando los beneficios de una dieta tradicional mediterránea, instaron a los consumidores a no entrar en pánico.

La asociación agrícola Coldiretti, de Parma, agregó que la dieta del país era el secreto de una de las expectativas de vida más altas del mundo: casi 80 años para los hombres y 85 para las mujeres.

En Uruguay, el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, recordó que "desde hace 40 años" existe la opinión de que el consumo de carne roja "en determinadas circunstancias puede ser riesgoso", pero "de ninguna manera se puede decir que la carne es perjudicial para la salud".

La investigadora argentina Mariana Stern, una de las autoras del estudio de la OMS, aseguró ayer a En Perspectiva que el consumo diario de carne procesada aumenta entre 5% y 6% las probabilidades de contraer cáncer colorrectal, "uno de los más comunes en el mundo". En Uruguay tiene mucha incidencia, "de 100.000 personas, 30 van a desarrollar cáncer colorrectal", aseguró la experta al programa radial.

La evidencia que comprueba que el consumo de carne aumentaría el riesgo de contraer cáncer se acumula desde hace décadas y "no es algo nuevo", aseguró la experta, quien recomienda no ingerir más de 500 gramos de carne semanalmente y "que la mayor parte sea fresca, no procesada", remarcó. Pero las piedras seguirán volando.
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