La debacle de Justin Bieber
Los medios se preguntan qué le pasa al cantante canadiense luego de una seguidilla de acontecimientos desafortunados
¿Qué le pasa a Justin Bieber?, es la pregunta que los medios de todo el mundo se están haciendo en referencia al cantante de 19 años. Aquel adolescente angelical que alcanzó la fama de forma rápida e inesperada luego de que su madre subiera sus videos en internet, imitando a Usher y Michael Jackson, viene dando tumbos desde que inició su Believe Tour en Europa.
Su estadía en Londres, el primer destino de su gira, estuvo lejos de ser placentera. Primero, se retrasó dos horas en llegar al concierto, lo que provocó la rabia de muchos jóvenes, que se marcharon antes para no perder el transporte de regreso. En otra de sus presentaciones sufrió un desmayo en el escenario, por lo que se ausentó 20 minutos del recital. Tras pasar esa noche en el hospital, a la salida quiso pegarle a un fotógrafo al que escuchó decir que era un “pequeño imbécil”. Bieber parece no tener suerte con este gremio; en enero, un fotógrafo murió al ser arrollado por un auto al cruzar la calle cuando pretendía sacarle una foto a la Ferrari del adolescente.
Como si fuera poco, el canadiense –quien fue visto caminando por Londres con una máscara de gas– canceló posteriormente sus conciertos en Lisboa por “circunstancias imprevistas”, aunque los medios portugueses adujeron que la verdadera razón era que Bieber había vendido menos entradas de las previstas. Como otras justificaciones a su supuesto debacle, la prensa cita los tres tatuajes que el cantante se hizo en un mes, la foto de su cola desnuda que publicó en internet y la imagen en la que se lo ve fumando marihuana (algo por lo que, posteriormente, Bieber pidió perdón).
Como es su costumbre, el joven hizo su descargo a través de Twitter e Instagram. “Soy una buena persona con un gran corazón. Y no creo que merezca toda esta prensa negativa. (…) Tengo 19 años y cinco discos número uno, 19 años y he visto todo el mundo”.
Aunque los seguidores de Bieber en Twitter multipliquen por 10 la población de Uruguay –unos 35 millones de “beliebers”, lo que lo convierte en la persona con más éxito en esta red social–, sus actitudes erráticas hacen que se lo compare con otras jóvenes celebrities que supieron morder la banquina del estrellato, como Britney Spears, Lindsay Lohan y Macaulay Culkin.
¿Pero qué fue de aquel chico dulce? ¿O cómo puede ser que Miley Cyrus, la princesita de Disney, haga el baile del caño, adquiriera una estética sexy-punk y se agarre la vagina en medio del escenario?, se preguntan los medios con asombro como si no fueran ellos mismos –junto a los popes de esta industria musical– los primeros en sexualizar y banalizar a los pop stars. Cada vez, además, a edades más tempranas y de forma más serializada, como si solo se tratara de replicarlos en un molde.
“Tengo 19 y a alguna gente le debe asustar pensar que es solo el principio”, escribió Bieber en su cuenta de Twitter. Pero teniendo en cuenta que los ascensos meteóricos suelen incluir caídas más abruptas –y dosis más fuertes de morbo y regocijo– aún resta saber cuál será el final de ese comienzo. Bienvenido Justin Bieber a la picadora de carne del espectáculo.