La defensa goleadora
Retirados del campo de juego, Montero, Méndez y Canals se convirtieron en representantes con su proyecto Pro Fútbol, que aspira a mejorar las condiciones laborales de los jugadores
Aunque colgaron los botines hace más de cinco años, de alguna forma siguen corriendo en la cancha. Hacen el trabajo invisible, ese mismo por el que bregaban cuando aún vestían las casacas de sus respectivos equipos: “proteger” al jugador de fútbol.
El exjugador de Peñarol y excapitán de la selección, Paolo Montero (41), y los exNacional, Gustavo Méndez y Ricardo Canals, dirigen desde 2006 Pro Fútbol, un emprendimiento con el que representan jugadores y que les permite asesorar a instituciones deportivas en la formación de una estructura profesional.
Montero y Méndez hablaron sobre la idea por primera vez en 1995. Estaban cansados de los “malos tratos” que recibían y que también veían padecer a sus colegas. Los destratos provenían de dirigentes y respondían a las maneras en que se efectuaban sus pases. Se prometieron crear un proyecto futuro.
Cada uno continuó su actividad deportiva en exitosos clubes europeos, hasta que en 2006 se reencontraron en Montevideo.
Ya retirados de la profesión futbolística, decidieron unirse a Canals para poner a rodar Pro Fútbol. En junio de 2007, comenzaron a viajar y aprovechar los contactos cosechados en sus exitosas carreras futbolísticas.
Un móvil humano
“Comenzamos a representar jugadores juveniles, que están entre los 15 y 16 años”, explicó Montero a Café & Negocios Emprendedores.
Para encontrarlos trabajan con tres “ojeadores”. Luego de identificados, les proporcionan materiales de estudio y trabajo, los ayudan para que se alimenten correctamente y estén preparados para crecer en el ambiente futbolístico. “Es una apuesta a seguir un proyecto con jugadores en los que creemos”, indicó.
La motivación inicial fue más social que económica, aunque hoy, aclaró Montero, el proyecto se ha constituido en una empresa.
“Luchamos porque al jugador se le pague lo que le corresponde”, dijo. Agregó que luego que lo que buscan es que se respete el pago al jugador del 20% por su venta y sueldos dignos.
Montero recordó que esa fue una problemática que vivió en carne propia. Cuando Peñarol lo vendió al Atalanta de Italia reclamó su 20%, y la respuesta inmediata fue que no lo pidiera, ya que eso determinaría la caída de la transacción.
“Tuve compañeros mucho mejores que yo que por esta situación no pudieron salir de su país y se arruinaron la carrera”, dijo el veterano futbolista.
Según explicó el exjugador, las reglas hoy cambiaron y la FIFA ofrece otras garantías a la hora de reclamar su porcentaje. Pero para Montero, lo importante no es la cifra que le corresponde al jugador que es transferido a Europa, sino la del que se desempeña en el circuito latinoamericano, para el que la suma de dinero puede significar la compra de una casa.
“Los Cavani, los Suárez y los Forlán, si saben gestionar el dinero que reciben por contrato, aunque no reciban el 20%, van a estar bien”, sentenció.
El excapitán de la selección celeste explicó que cuando le toca viajar resalta el valor del jugador uruguayo: “Vienen de condiciones muy humildes, van a entrenar y a jugar habiendo tomado solo un mate, muchos van en bicicleta. Para mí es un compromiso que voy a sostener hasta que me muera, y por eso arrancó este emprendimiento”.
Hoy la empresa Pro Fútbol representa unos 30 jugadores y se encarga de la gestión de todas las áreas de preparación que un profesional del deporte necesita para la alta competencia.
Un partido difícil
“No es un mundo fácil”, reveló Montero sobre el ambiente de negocios que envuelve al fútbol. Ni los conocimientos adquiridos en el rubro por su pasado en el campo de juego, los libraron de los tropezones. “Tuvimos más marcha atrás, que un andar en primera o segunda”, apuntó.
Explicó que al trabajar con menores, las conversaciones siempre se dan con los padres y son también quienes firman los contratos para que los jugadores puedan ser representados por el equipo de Pro Fútbol. En esas tratativas, Montero indicó que no suele haber inconvenientes, pero que sí hay representantes que quieren “robar” jugadores e intentan inmiscuirse en las negociaciones. “No a nivel de Uruguay, sino a nivel mundial”, precisó.
Montero explicó que las negociaciones son difíciles. “No es un negocio claro”, manifestó. Pero además de esas condiciones que empañan las negociaciones, otras que atañen particularmente a los tres socios les dificultan su labor. “Siempre le digo a Gustavo (Méndez) que recuerde que hoy estamos negociando con muchos de los dirigentes con los que habíamos tenido problemas en nuestra época de Selección”, reveló.
Es que los dos jugadores fueron referentes de su generación por sus habilidades de juego, pero también por reclamar a favor del jugador. “Cuando reclamás lo que te pertenece en el fútbol , pasás a ser una persona problemática”, reconoció Montero.
En lo referente a lo estrictamente empresarial, indicó que fueron aprendiendo mucho en el camino. “Pensé que iba a ser mucho más fácil, pero fue muy complicado, porque este es un sistema que está armado desde hace unos 30 o 40 años, y entonces se dificulta mucho entrar cuando sos nuevo”, manifestó.
Sin embargo entiende que la clave para el éxito en este rubro es tener “un buen jugador”. Explicó que cuando se cuenta con un futbolista “regular”, para poder llevarlo a un equipo extranjero es necesario viajar mucho y tener largas negociaciones; en cambio, a un jugador destacado, no hace falta ofrecerlo, los mismos clubes lo solicitan.
Entre los logros de Pro Fútbol, Montero destacó la transferencia del zaguero aurinegro Sebastián Rosano al Cagliari de Italia, a los seis meses de haber comenzado los trabajos. Actualmente la empresa tiene por ejemplo a Matías Aguirregaray jugando en el CFR Cluj de Rumania y a Emilio Mac Eachen en el Parma de Italia. Además tienen algunos precontratos para enero y junio, que están esperando se concreten. “De a poquito se van haciendo las cosas y los jugadores que tomamos a los 15 años, comienzan a surgir”, reflexionó.
Botines por corbata
En el marco de la Semana Emprendedora, la Fundación A Ganar, aprovechó para difundir su programa de mentores, con la actividad “De la cancha a la empresa”, que promueve el espíritu de trabajo entre los jóvenes. El objetivo principal de la fundación es capacitar jóvenes para el mundo laboral.
Para motivar con anécdotas e historias de progreso a los jóvenes que integran A Ganar, se invitó a Montero y al jugador de Peñarol, Darío Rodríguez.
Ambos futbolistas aprovecharon la oportunidad para contar cómo debe prepararse un jugador para su retiro e hicieron varias analogías entre la carrera futbolística y cómo liderar un emprendimiento personal.
El equipo, fue el tópico más destacado. Montero contó que en Pro Fútbol dividieron desde el comienzo las tareas tratando de aprovechar el potencial de cada uno. “Gustavo (Méndez) se dedica a la parte más administrativa y a vender. Yo considero que no soy buen vendedor”, explicó Montero, que se dedica a hacer contactos.
Aportando a la historia de Montero, Rodríguez apunto que en el fútbol sucede lo mismo.
“Todos cumplimos roles, pero lo más importante es el objetivo común”, dijo. Explicó que más allá de ser capitán, goleador o el arquero menos vencido, lo importante es poder alcanzar el objetivo grupal.
“Es normal que en las empresas cada uno tenga un objetivo personal distinto. Yo hoy no estoy buscando salir campeón para que me vendan, pero seguramente algún muchacho tiene el objetivo personal de poder salir campeón para que lo vean y poder trascender. Pero hay un objetivo que nos une, que es salir campeones, entonces, cada cual en su rol y sabiendo lo que hace, aporta a un objetivo general” dijo Rodríguez. Montero remató con un concepto claro: “el yo no existe, es nosotros”.
Ambos alentaron a los jóvenes a seguir perfeccionándose, al igual que lo hacen con los nuevos futbolistas. Contaron que ellos ahora “de grandes”, también se preparan para el futuro. Los dos se encuentran estudiando para ser técnicos (ver apunte) y aunque Montero habla italiano y Rodríguez alemán, aspiran a aprender inglés.