La desaparición de los próceres
Dos años después de su restauración, se han robado seis de los 13 bustos
Al Protector de los Pueblos Libres le cuelgan telarañas de su nariz aguileña. Y a sus pies solo quedan yuyos y ramas secas. Los próceres que lo acompañan en avenida de las Américas tienen el mismo aspecto descuidado. Un graffiti hizo que el chileno Bernardo O’Higgins esté a favor de la legalización de la marihuana y otro estampó en la espalda del peruano Inca Garcilaso de la Vega un insulto sexual. El cubano José Martí tiene al dorso la pintada más elocuente de todas: “Pena”.
De los 13 bustos de bronce restaurados por el Club de Leones Alfa en 2011, solo quedan siete. Se robaron los próceres de Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Venezuela y Estados Unidos. Pero de los siete que aún están, solo dos conservan la placa de mármol y su bandera pintada sobre un azulejo: el colombiano Francisco de Paula Santander y el panameño Omar Torrijos. No obstante, las banderas, inclusive las de Estados Unidos y Venezuela que son la indicación de que algún día acompañaron una efigie de George Washington y Simón Bolívar, respectivamente, están partidas. Algunos fragmentos pueden ser encontrados si se escarba la tierra seca de los canteros.
José Gervasio Artigas se viene salvando gracias a un truco. Luego del hurto del busto original, el Club de Leones Alfa contrató a un artista para construirlo en arcilla y pintarlo con una pátina que imita el bronce. Así se ha evitado, hasta ahora, su robo, y también resultó más barato. Tuvo un costo de $ 10.000.
Desde su restauración en junio de 2011 no han tenido mantenimiento. El acuerdo entre los Leones y la Intendencia de Canelones había sido que ellos reponían los bustos –vienen siendo robados sistemáticamente desde 2002– y conseguían la pintura y una cuadrilla municipal reparaba los pedestales y embellecía el entorno. Así se hizo. Y esperaban que los obreros continuaran con el cuidado. Pero eso no se hizo.
Luis Martínez, alcalde de Paso Carrasco, reconoció a El Observador que no se ha priorizado ni el cuidado ni la vigilancia de las estatuas, aunque se había conversado con la Seccional 26ª de que estuviera pendiente de la suerte de los próceres.
“No es fácil controlar el vandalismo y menos en ese lugar tan descubierto y en la noche”, afirmó. Al municipio no llegó ninguna denuncia por robo ni la comisaría le ha reportado nada. Esto se explica con una simple frase de Edgardo Pintado, expresidente del Club de Leones Alfa y encargado de la última restauración: “Estamos desmoralizados. Ya no denunciamos más”.
Los Leones están estudiando la posibilidad de retirar del lugar lo poco que queda para mejorar el aspecto de avenida de las Américas, llamada así por su propia iniciativa. Uno de los objetivos del proyecto ideado en 1965 era convertirlo en un atractivo para los turistas que llegaban a Montevideo desde el aeropuerto. Dinorah Outeda, actual presidenta de la organización, está a la espera de una reunión con el intendente Mario Carámbula para tomar la decisión. Lo único que quedaría sería el pedestal de Artigas pero depende de si se ensancha la calle.
La idea surgió para homenajear a los próceres de América. No obstante, la concreción del proyecto del Club de Leones sufrió 20 años de retraso, fue rehén de problemas diplomáticos y nunca respondió al plan original. Por ejemplo, nunca tuvo iluminación y nunca se pudo sumar a Ecuador y a Canadá.
En 2002 “comenzó la depredación”, relató Pintado. El caso más anecdótico fue el robo del busto del prócer brasilero José Bonifacio de Andrada e Silva. “Estuvo preso”, bromeó Outeda sobre su destino. Policías de la Seccional 26ª de Paso Carrasco se lo incautaron a un carrito en setiembre de 2012. Dos personas lo habían arrancado del pedestal. Una vez retirado de la comisaría, los Leones le consultaron a la embajada si podía asumir los costos de la restauración, pero un cambio de autoridades y el recorte de gastos obligó a colocarla con el perfil mocho. Pero fue robada otra vez y nunca más se supo de ella. La base superior de la plataforma fue destrozada. No queda rastro ni de la placa ni de la bandera.
Entre los próceres de la avenida de las Américas nunca hubo uno paraguayo como resultado de una rencilla diplomática. Paraguay quería colocar un busto de José Gaspar Rodríguez de Francia, uno de los primeros líderes tras la independencia de España. Pero Uruguay no lo aceptó puesto que su ideario político no era compartido por José Artigas y se propuso que se reemplazara con un busto de Francisco Solano López, segundo presidente constitucional de la República del Paraguay. Ningún gobierno cedió. El diferendo paralizó la obra desde 1978 a 1985. “Fue una desinteligencia de Paraguay”, señaló Pintado.
Tampoco hubo un monumento a un héroe de Ecuador. No se logró la adhesión de la embajada para la inauguración en 1985 ni prosperaron los nuevos intentos para 2011. A Ecuador se le ofreció ocupar el pedestal de Bolivia –tercero en la exposición– tras la desaparición del busto de Pedro Domingo Murillo y el desinterés de la respectiva delegación diplomática para encomendar uno nuevo. “Fue un problema político”, afirmó Pintado. La promesa hecha a los Leones por parte del embajador ecuatoriano fue que se organizaría un concurso para el diseño de la estatua pero nunca se llevó a cabo. Outeda piensa que el vandalismo pesó en la decisión.