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Cuando un partido final se hace parejo y disputado, los detalles son determinantes. Y así fue como Benfica se consagró este domingo campeón de la primera Copa Intercontinental sub 20 de la historia al ganarle 1-0 a Peñarol en el Estadio Centenario

Peñarol había sido superior en el primer tiempo y Benfica había levantado su nivel de juego en el complemento. 

Sin embargo, el aurinegro había generado las mejores chances para anotar cuando llegó el gol de la apertura. 

El mismo provino de un tiro de esquina a los 69 minutos de juego. 

Fue obra de Luis Semedo, quien había ingresado cinco minutos antes, tras entrar solo sobre el segundo palo recepcionando la peinada de un compañero sobre el primer palo. 

Peñarol falló colectivamente. En el primer palo, el defensor no llegó a atacar primer la pelota para rechazarla de frente. En el centro, Santiago Homenchenko quiso restar pero le erró a la pelota. Mientras, Randall Rodríguez se quedó estático y no ensayó defensa alguna. Semedo la terminó empujando sin nadie que lo acompañara.

Falló todo. En una tarde donde la planificación fue notable y donde los jugadores ejecutaron un planteo defensivo de gran altura para minimizar a un rival muy fuerte, el gol terminó llegando en una acción perfectamente evitable. Así se ganan, o se pierden, las finales. 

 

 

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