Cuando Pablo Hernández era estudiante de neurocirugía, le enseñaron que su frase de cabecera debía ser “Aprenda a convivir con el dolor”. En definitiva, el objetivo del médico era transmitirle al paciente que la clave del asunto era ponerle buena cara al sufrimiento.
La enfermedad del dolor
La medicina en Uruguay se encuentra atrasada en el tratamiento del dolor crónico