La estrella que no tocará
Detrás de la confirmación de que no se realizará el show de Madonna, hay varias puntas a considerar.
Madonna finalmente no llegará a Montevideo. Las causas fueron varias. Desde la carga impositiva uruguaya a la partida hacia un mercado más seguro: Colombia. A pesar de que aún no esté confirmado en su sitio web, se agregará un segundo show en Medellín, luego de agotar la primera fecha, lo que descarta a Montevideo como plaza.
Lo cierto es que los impuestos que gravan los espectáculos públicos son varios, y tienen su peso. Desde los dedicados al derecho de autor, los estatales, a los que derivan exclusivamente de la venta de entradas.
Sobre la recaudación final del espectáculo se gravan los siguientes impuestos: el 10% corresponde a Agadu por concepto de derechos de autor. Este monto, luego de deducido el descuento administrativo, se devuelve a los autores de cada canción interpretada en el espectáculo.
El Fondo Nacional de Música (Fonam), de acuerdo con la Ley 16.624 artículo 7, impone el 5% en casos en que el artista sea extranjero, pero se reduce al 3% si se complementa el show con un artista nacional. Lo recaudado se utiliza para financiar proyectos que, de acuerdo a lo que dice la ley, “contribuyan al apoyo y difusión de la música y del músico nacionales en toda la República”.
Por su parte, la Intendencia de Montevideo decreta el impuesto al troquelado de entradas, que corresponde al 9,09%.
Se destaca además que, para ciertos shows de gran calibre, la Intendencia de Montevideo puede imponer la organización de un operativo de tránsito y, en casos en que sea necesaria la iluminación del predio, de ambos rubros tiene que hacerse cargo la producción. Asimismo, el organismo solicita cierto porcentaje de entradas para la institución.
Además de los impuestos, sobre la venta final se grava el costo del servicio de venta de entradas, sea a través de Red UTS o Abitab. En ambos casos la cifra se ubica entre $30 y $40 por entrada.
Por cada venta realizada por tarjeta de crédito se cobra sobre ella un porcentaje que depende del acuerdo que haga la producción con la empresa. Este aproximadamente representa el 3% del valor de la entrada y, considerando que se venden entre 30% y 40% de las entradas a crédito, se estima que el porcentaje correspondiente a la empresa crediticia representa el 0,9% del monto total.
Los impuestos no se detienen ahí. Sobre el caché del artista se deben gravar el 22% del IVA y el 12% correspondiente al Impuesto a la Renta para No Residentes (IRNR). Mientras que sobre la ganancia final del productor se aplica el Impuesto a la Renta (IRAE), que se ubica en el 25%.
Alfonso Carbone, uno de los productores interesados en traer a la diva al país, afirmó a El Observador que si bien los impuestos son una pata importante del problema, no son la única traba.
A pesar de que el Estadio Centenario había pasado las pruebas iniciales hechas por un representante, el productor señaló que el escenario “no está preparado” para este tipo de show. Sucede que el escenario que trae Madonna a Sudamérica es cuatro veces más pesado que el que trajo Paul McCartney y con más de 50 personas en escena.
Asimismo, la producción tiene que trasladar a Uruguay el escenario, 250 personas de equipo y todo eso a un mercado nuevo con un recinto complejo. Además, viendo la recaudación se encuentra con que los impuestos son los más altos de la región. “Como conclusión decide hacer un segundo show en Medellín” afirmó. Carbone concluyó que: “Los impuestos son un tema, y ciertamente muy importante, pero no son el único motivo de la no venida”.
El desembarco en un mercado desconocido y con ganancias poco aseguradas es un factor de peso. Pero la logística para un show de esta magnitud también se debe tener en cuenta, sobre todo para el nivel de producción al que Madonna tiene acostumbrados a sus fans.