La fiscalía federal de Alemania anunció la acusación de 26 presuntos miembros de un grupo de extrema derecha y de una persona que los apoyaba, ante la sospecha de que buscaban derrocar a las instituciones democráticas del país.
La fiscalía federal de Alemania anunció la acusación de 26 presuntos miembros de un grupo de extrema derecha y de una persona que los apoyaba, ante la sospecha de que buscaban derrocar a las instituciones democráticas del país.
Se trata de "sospechosos de pertenecer a una organización terrorista y de preparar una traición", indicó la fiscalía en un comunicado sobre el grupo autodenominado "Ciudadanos del Reich".
La red fue desmantelada en una serie de operativos policiales el 7 de diciembre del año pasado, un hecho ampliamente documentado por la prensa local, oportunidad en la que quedó al descubierto la magnitud de la amenaza conspirativa y de extrema derecha en Alemania.
"Desde agosto de 2021, la organización preparaba con un grupo armado una intrusión en el Bundestag”, la cámara baja del parlamento en Berlín, “para detener a los diputados y derrocar el sistema", precisó la fiscalía.
La red, que a partir de febrero de 2022 se reunía en forma regular, contaba con un consejo directivo cuyos miembros tenían diferentes atribuciones en materia "militar", "interior", "salud”, "relaciones exteriores" y "justicia", detalla la acusación.
"Para ello habían reclutado personal militar, comprado equipo y practicado tiro. Está claro que para los miembros la toma de poder en preparación implicaría la muerte de personas", enfatizó la fiscalía.
Los medios financieros de la célula ascendían a "unos 540.000 dólares", contaba con un "arsenal de unas 380 armas de fuego, cerca de 350 armas blancas y al menos 148.000 municiones", añadió el comunicado oficial.
Según la fiscalía, los miembros de la asociación también adquirieron una variedad de otros equipos militares, incluidos cascos, chalecos antibalas, dispositivos de visión nocturna y esposas.
La acusación detalla que con el paso del tiempo, la organización se aisló cada vez más del exterior y sus miembros, al igual que las personas interesadas en integrarse, debían firmar una declaración de confidencialidad, cuya violación debía considerarse una traición y castigarse con la pena de muerte.
Uno de los acusados es el presunto líder de la célula, un aristócrata y hombre de negocios septuagenario de la ciudad de Francfort, Henri XIII Reuss, conocido como Prince Reuss y descendiente de una línea de nobles del estado de Turingia, en el este del país. Otro de los procesados es una magistrada, Birgit Malsack Winkemann, exdiputada del partido de extrema derecha AfD, que trabajó en el Bundestag entre 2017 y 2021.
(Con información de AFP)