El comienzo de 2015 era con buenas expectativas para el sector ganadero. Los precios permanecían relativamente estables, la exportación colocaba la carne uruguaya a US$ 4.000 por tonelada, el precio estabilizado desde 2011, las lluvias caían con regularidad semanal y se cruzaba enero, tal vez el mes más difícil, con la perspectiva de que “la vaca les gana”. Le ganaría a la crisis europea, a los problemas de Brasil y podría ir en socorro de una agricultura sacudida por las bajas del mercado de Chicago.
La ganadería vuelve a tener un otoño plagado de incertidumbres
La baja en el precio del ganado gordo persiste semana a semana y abarca por primera vez en más de un año a los ovinos, sembrando dudas sobre las buenas perspectivas que había sobre el sector ganadero