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En una declaración escrita al Parlamento, el secretario de Estado para las Fuerzas Armadas, Adam Ingram, precisó que, desde que empezó la guerra en marzo de 2003, el Gobierno británico se ha gastado en torno a mil millones de libras al año (unos 1.500 millones de euros) en operaciones y equipamiento.

En el ejercicio del año 2002 al 2003, la inversión en operaciones fue de 629 millones de libras (unos 943 millones de euros), mientras que el equipamiento de los soldados costó 218 millones (327 millones de euros).

(EFE)

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