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Maia Brenner y Romina Silberstein (18 años) son dos uruguayas que viven en Israel desde febrero de 2012. Se encuentran allí como parte de un programa de intercambio para líderes juveniles judíos. El objetivo del viaje es conocer cómo es la vida en Israel, y parte de esa experiencia se fue enfrentarse de primera mano con el conflicto palestino-israelí.

En una carta abierta publicada este miércoles a través de la red social Facebook, las jóvenes dieron su testimonio. Según cuentan, el primer acercamiento que tuvieron al conflicto fue cuando se encontraban de viaje por el norte de Israel. “Nuestros planes cambiaron tan pronto como nos dijeron que no podíamos ir hacia el sur por razones de seguridad”. El 16 de marzo Brenner y Silberstein fueron informadas de que “algunos cohetes eran disparados hacia el sur de Israel”. Las jóvenes estudiaron en la Universidad de Tel Aviv e hicieron voluntariado en varias zonas.

“Nuestra última parada fue pasar dos meses en un kibutz (comunidad agrícola) llamado Hatzerim, en el sur de Israel, a 32 kilómetros de Gaza”, relatan en la carta. “En nuestro primer día, nos informaron acerca de las medidas de seguridad, que incluyen las instrucciones se debían seguir en caso de ataques con misiles”. Las muchachas relatan que “bromeaban sobre el tema”, sin darse cuenta de lo “cerca que estaban de esa experiencia”.

Dos semanas después, el sábado 27 de octubre, un “fuerte sonido de sirena” las sorprendió. Esto significaba que tenían que correr al refugio, porque los misiles estaban cayendo cerca. “Tratando de mantener la calma, lo hicimos como nos dijeron y corrimos a la habitación más segura del edificio. Tuvimos que llegar en 30 segundos. Una vez dentro todos se miraban unos a otros sin entender lo que estaba pasando. En medio de toda la confusión, no sabíamos cómo responder a los nervios. Algunos se reían y otros lloraban”.

Las autoras del artículo dicen que por primera vez en sus vidas experimentaron lo que es realmente vivir en el sur de Israel. “¡Obviamente, nada apareció en los medios internacionales! Sólo la gente en el sur, nosotros, nuestros preocupados padres y amigos sabían de esta situación”, dicen.

Ese día marcó un cambio para las dos jóvenes uruguayas. “Comenzamos a tomar duchas rápidas, dormir con la ropa puesta y caminar más rápido para que la sirena no nos sorprenda” en algún lugar inseguro.

“El miércoles 14 de noviembre, las cosas comenzaron a salirse de control”, según cuentan. y mataba al líder del brazo armado del movimiento Hamas, Ahmed Yabari.

El lugar donde estaban ya no era seguro y se trasladaron a otra colonia. “La pesadilla estaba empezando. Esa noche no pudimos salir del kibutz y tuvimos que dormir en el refugio”. En el viaje en ómnibus tuvieron que pasar por la ciudad de Beerseba, “uno de los lugares más peligrosos”, según las uruguayas. Los responsables del viaje les dijeron que si sonaba la sirena debían bajarse con calma y correr “tan lejos como fuese posible”.

Hacia el final de la carta, sostienen: “Por fin llegamos al kibutz Revivim, a de 62 km de Gaza. Aquí es donde nos encontramos ahora, escribiendo esto para ti, esperando y rezando para que este conflicto termine”.

Las autoras también afirman: “Es increíble pensar en lo mucho que creíamos que sabíamos acerca de la vida en Israel antes de experimentar esto”. Y cierran su comunicado diciendo que estaban por publicar la carta cuando el padre de una de las jóvenes la llama para contarle que había explotado un ómnibus en Tel Aviv.

Lea la carta completa (inglés).
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